La imagen parecía sacada de una película: un tiburón se acerca a un cable tendido en el fondo del océano, abre la boca y lo muerde. El vídeo acabó dando la vuelta al mundo y en 2014 alimentó una historia irresistible: los tiburones estaban atacando los cables de Internet. La grabación era real, pero el peligro se exageró bastante.
Las claves del tiburón que mordió un cable en 20 segundos
- El famoso vídeo mostraba realmente a un tiburón mordiendo un cable submarino.
- La grabación probablemente procedía de una inspección realizada años antes de hacerse viral.
- No se observaron daños externos evidentes en el cable.
- Los tiburones han dañado cables en casos históricos, pero representan un riesgo mínimo.
- Anclas y actividades pesqueras causan actualmente la mayoría de las averías.
La historia volvió a demostrar lo fácil que resulta olvidar que Internet tiene una enorme infraestructura física. Los mensajes de WhatsApp, las videollamadas, las compras online o las series en streaming parecen viajar de manera invisible, pero buena parte de las comunicaciones internacionales recorre cables de fibra óptica instalados en el fondo de mares y océanos.
Y allí abajo pueden ocurrir accidentes.
Lo sorprendente es que los tiburones están muy lejos de ser el principal problema.
El vídeo era verdadero, pero la historia acabó creciendo
Durante años se ha repetido que Google descubrió que los tiburones estaban atacando sus cables submarinos. La historia tiene una base real, aunque algunos de sus detalles se fueron deformando a medida que se compartía.
Las imágenes alcanzaron una enorme popularidad en 2014 después de aparecer durante una presentación relacionada con la infraestructura de Google. En ellas puede verse a un tiburón acercándose al cable y dándole un mordisco antes de alejarse.
La escena era perfecta para Internet.
El International Cable Protection Committee (ICPC), organización dedicada a la protección de los cables submarinos, estudió posteriormente el caso y ofreció una explicación bastante menos espectacular.
Según su análisis, la grabación probablemente se realizó en 2003 durante una inspección submarina, aunque años después alcanzó una difusión mucho mayor.
Ni siquiera pudo determinarse con total seguridad que aquello fuese un cable de telecomunicaciones. También existía la posibilidad de que se tratara de un cable eléctrico submarino.
Más importante todavía: los especialistas no apreciaron daños externos evidentes y consideraron poco probable que aquel único mordisco hubiese provocado daños internos.
Tampoco existe constancia fiable de que el animal sufriera daños.
El tiburón mordió el cable y continuó su camino. Internet también.
¿Por qué iba un tiburón a morder un cable?
La pregunta ha dado lugar a varias explicaciones.
Los tiburones cuentan con unos órganos sensoriales conocidos como ampollas de Lorenzini, que les permiten detectar campos eléctricos extremadamente débiles. Es una capacidad que utilizan, entre otras funciones, para localizar presas.
Por eso durante años se ha planteado que determinados campos asociados a las instalaciones submarinas podrían despertar su interés.
Hay otra explicación bastante más sencilla: la curiosidad.
Los animales investigan objetos desconocidos de diferentes maneras. En el caso de un tiburón, utilizar la boca forma parte de ese comportamiento exploratorio.
Que un tiburón pueda morder un cable, sin embargo, no significa que exista una población de escualos dedicada a sabotear Internet.
Los datos históricos dejan bastante claro hasta qué punto se exageró el problema.
Los tiburones han roto cables, pero ocurre muy pocas veces
Los casos existen.
El ICPC encontró referencias a al menos 28 cables dañados por mordeduras entre 1901 y 1957. Posteriormente, entre 1959 y 2006, identificó alrededor de 11 cables que necesitaron reparaciones por daños atribuidos a peces, categoría en la que se incluyen los tiburones.
En aquel segundo periodo representaron alrededor del 0,5 % de las averías registradas.
Después el problema prácticamente desapareció de las estadísticas.
| Periodo | Daños relacionados con peces o tiburones |
|---|---|
| 1901-1957 | Al menos 28 cables |
| 1959-2006 | Unos 11 cables reparados |
| Peso sobre los fallos hasta 2006 | Aproximadamente 0,5 % |
| 2007-2014 | Ningún fallo atribuido a tiburones |
La evolución de los propios cables ayuda a entenderlo.
Las infraestructuras modernas disponen de diferentes niveles de protección dependiendo de dónde estén instaladas. En las zonas próximas a la costa, donde existe mayor riesgo de daños, pueden utilizarse protecciones adicionales e incluso enterrarse bajo el lecho marino.
Por tanto, los tiburones sí pueden figurar en la peculiar lista histórica de enemigos de las telecomunicaciones, pero ocupan una posición muy secundaria.
Barcos y pescadores son un problema mucho mayor
La parte más curiosa de la historia aparece cuando se observan las causas reales de las averías.
Los cables submarinos se rompen con bastante más frecuencia de lo que podría imaginar un usuario. Las estimaciones actuales del ICPC hablan de aproximadamente 150 a 200 fallos anuales en cables submarinos de telecomunicaciones en todo el mundo.
Eso equivale a varios incidentes cada semana.
Y los tiburones apenas tienen responsabilidad.
Aproximadamente el 70-80 % de los daños tiene su origen en actividades humanas accidentales, principalmente la pesca y las anclas de los barcos.
| Causa de los daños | Importancia |
|---|---|
| Pesca y anclas | 70-80 % de los fallos |
| Fenómenos naturales | Minoritaria |
| Abrasión y otros daños | Minoritaria |
| Fallos técnicos | Minoritaria |
| Tiburones y otros peces | Excepcional |
Un ancla puede caer sobre un cable, engancharlo y arrastrarlo durante kilómetros. Las redes y equipos utilizados por algunos barcos pesqueros también pueden entrar en contacto con estas infraestructuras.
Hay casos especialmente llamativos.
En 2008, un barco llegó a arrastrar su ancla durante unos 300 kilómetros frente a Sicilia y dañó seis cables submarinos, según recoge el ICPC.
Comparado con semejante incidente, el mordisco de un tiburón resulta casi anecdótico.
Los fenómenos naturales también pueden causar problemas. Terremotos, corrimientos submarinos y otros movimientos del terreno pueden afectar simultáneamente a varios cables, algo potencialmente más serio porque reduce las rutas alternativas disponibles.
Si se rompe un cable, ¿se cae Internet?
Normalmente, no.
Esta es otra de las razones por las que cada año pueden producirse numerosos cortes sin que la mayoría de los usuarios llegue a enterarse.
Las redes internacionales están diseñadas con rutas alternativas.
Si un cable deja de funcionar, los operadores pueden desviar parte del tráfico por otros sistemas mientras se organiza la reparación. Barcos especializados se desplazan hasta la zona afectada, localizan el tramo averiado, recuperan el cable y realizan los trabajos necesarios.
La situación puede complicarse cuando una región depende de pocas conexiones o cuando varios cables quedan afectados simultáneamente.
Pero romper un cable submarino y «apagar Internet» son dos cosas muy diferentes.
El mundo dispone actualmente de cientos de sistemas de cables submarinos y alrededor de 1,8 millones de kilómetros de estas infraestructuras, según las cifras manejadas por el ICPC.
Por ellos circula la inmensa mayoría del tráfico internacional de datos.
Internet está mucho más bajo el mar de lo que parece
El vídeo del tiburón resulta divertido precisamente porque permite ver algo que normalmente permanece oculto.
Cuando alguien envía una fotografía desde España a Estados Unidos puede imaginar satélites transmitiendo información de un continente a otro. En muchos casos, los datos viajarán realmente por una fibra óptica que atraviesa el Atlántico.
Lo mismo sucede con una videollamada internacional, el acceso a un servicio alojado en otro continente o numerosas operaciones financieras.
Los satélites son esenciales para determinadas comunicaciones y regiones, pero los cables submarinos soportan la gran mayoría de las comunicaciones internacionales gracias a su enorme capacidad.
Y esos cables conviven con un entorno bastante menos digital: fondos marinos, corrientes, barcos, redes de pesca, terremotos y animales.
De todos ellos, el tiburón terminó convirtiéndose en el protagonista perfecto porque había una cámara grabando cuando decidió comprobar a qué sabía aquel extraño objeto.
Más de una década después, la escena continúa circulando porque tiene todos los ingredientes de una buena historia de Internet.
Solo que el verdadero peligro estaba en otra parte.
Si algún día una avería submarina afecta a la conexión, es estadísticamente mucho más probable que detrás haya un barco, un ancla o una actividad pesquera que un tiburón con afición por la fibra óptica.
Preguntas frecuentes
¿Es verdad que un tiburón mordió un cable de Internet?
Sí existe una grabación real de un tiburón mordiendo un cable submarino, aunque no pudo confirmarse completamente qué tipo de cable era. Los especialistas tampoco encontraron daños externos evidentes en las imágenes.
¿Los tiburones pueden dejar una zona sin Internet?
En teoría pueden dañar un cable y existen algunos antecedentes históricos, pero actualmente es algo excepcional. Entre 2007 y 2014 no se registraron fallos de cables atribuidos a tiburones.
¿Qué rompe normalmente los cables submarinos?
La pesca y las anclas de los barcos son las principales causas. Las actividades humanas accidentales representan aproximadamente el 70-80 % de los incidentes registrados.
¿Cuántos cables submarinos se rompen cada año?
Las cifras actuales del International Cable Protection Committee sitúan el número en aproximadamente 150-200 fallos anuales en todo el mundo. La existencia de rutas alternativas evita que cada avería provoque una caída generalizada de Internet.
