La UE matiza su norma de baterías y abre la puerta a excepciones en los smartwatches

La Unión Europea prepara excepciones a la obligación de que las baterías puedan ser sustituidas por el usuario a partir de 2027. Los relojes inteligentes y otros dispositivos electrónicos de pequeño tamaño podrían quedar fuera de la regla general cuando abrirlos plantee riesgos de seguridad o afecte a características como la resistencia al agua.

Las claves de las baterías reemplazables en 30 segundos

  • La obligación general comenzará a aplicarse el 18/02/2027 en numerosos dispositivos con baterías portátiles.
  • La Comisión Europea estudia excepciones para relojes inteligentes, pulseras deportivas y otros equipos que se llevan sobre el cuerpo.
  • El Apple Watch podría beneficiarse, pero no existe una exención exclusiva negociada para Apple.
  • Los teléfonos y las tabletas están sujetos a otra normativa, con requisitos de duración, resistencia y acceso profesional a los recambios.

La posible exclusión ha generado titulares sobre un supuesto trato favorable a Apple, aunque la regulación europea no se plantea para marcas concretas. Si la Comisión aprueba una excepción para determinadas categorías de dispositivos ponibles, esta se aplicaría por igual a todos los fabricantes cuyos productos cumplan las condiciones técnicas.

El debate afecta a un principio central del Reglamento (UE) 2023/1542: evitar que un aparato completo termine desechado cuando su batería pierde capacidad. La norma establece que las baterías portátiles incorporadas en numerosos productos deberán poder retirarse y sustituirse durante su vida útil, pero también admite excepciones por motivos de seguridad, funcionamiento o diseño.

Qué obliga a cambiar la normativa europea

Desde el 18/02/2027, los fabricantes deberán facilitar el cambio de batería en una amplia variedad de dispositivos comercializados en la Unión Europea. La obligación puede afectar a auriculares, altavoces portátiles, mandos, lectores electrónicos, juguetes, cámaras y otros productos que actualmente utilizan baterías selladas.

La norma no exige que todos recuperen una tapa trasera desmontable como las de los primeros teléfonos móviles. La batería podrá permanecer dentro de la carcasa y requerir herramientas para acceder a ella, siempre que el propietario pueda realizar la operación sin conocimientos profesionales ni equipos difíciles de conseguir.

La regulación considera reemplazable una batería cuando puede retirarse sin causar daños permanentes al producto. El procedimiento tampoco debería exigir calor, disolventes o herramientas especializadas, salvo que el fabricante las entregue gratuitamente.

El pegamento no queda prohibido de forma absoluta. Un fabricante podría continuar utilizando adhesivos si estos permiten retirar la batería mediante un proceso sencillo y seguro. Lo que se intenta evitar son los diseños en los que el componente queda tan unido a la carcasa que cambiarlo implica romper la pantalla, deformar la celda o desmontar casi todo el dispositivo.

Además de la facilidad de acceso, la utilidad de la medida dependerá de la disponibilidad de los repuestos. Una batería teóricamente sustituible aporta poco si deja de venderse después de unos años o si su precio se acerca al de un producto nuevo.

Los fabricantes tendrán que proporcionar información para efectuar el cambio y garantizar recambios durante los periodos previstos por la normativa. La reparación deberá ser una alternativa posible durante buena parte de la vida comercial del aparato.

El tamaño y la seguridad complican los relojes inteligentes

Los relojes inteligentes son uno de los productos más difíciles de adaptar. Sus componentes se concentran en carcasas pequeñas donde apenas queda espacio libre. La pantalla, los sensores de salud, las antenas, el procesador y la batería deben convivir en unos pocos milímetros.

La mayoría de estos dispositivos también ofrece algún grado de protección frente al agua y al polvo. Incorporar una apertura accesible puede obligar a modificar juntas, adhesivos y sistemas de cierre, con posibles consecuencias sobre el grosor, el peso o la resistencia.

La manipulación de una batería de ion de litio de pequeño tamaño también plantea riesgos. Una presión excesiva, una herramienta mal colocada o una perforación pueden provocar daños, humo o incendio. La Comisión Europea estudia si estas circunstancias justifican que el cambio quede reservado a un técnico.

El Apple Watch encaja dentro de esta discusión porque su batería se encuentra integrada bajo la pantalla y no está diseñada para que el usuario la retire. Pero la posible excepción no estaría vinculada a Apple, sino a la categoría del producto.

Relojes de Samsung, Garmin, Huawei, Google y otros fabricantes podrían acogerse a las mismas condiciones. La Comisión Europea ha negado que la adaptación responda a presiones de una empresa concreta, según las informaciones publicadas sobre el proceso.

La exención tampoco significaría necesariamente que las baterías pudieran quedar instaladas de forma permanente. La Unión Europea puede permitir que la sustitución sea realizada por profesionales, siempre que existan recambios y que el diseño no haga imposible la reparación.

Este matiz separa dos conceptos que suelen confundirse. Una batería reemplazable por el usuario ofrece mayor autonomía al propietario, mientras que una batería reemplazable únicamente por un taller sigue dependiendo del precio, la disponibilidad y las condiciones impuestas por el fabricante.

Las organizaciones que defienden el derecho a reparar temen que una excepción amplia reduzca el efecto de la regulación. Consideran que algunos fabricantes podrían presentar como inevitables decisiones de diseño que en realidad responden a preferencias comerciales o estéticas.

La industria sostiene que los dispositivos pequeños no pueden tratarse igual que un ordenador portátil o un teléfono de gran tamaño. Cada apertura adicional ocupa espacio, añade piezas y puede afectar a la protección contra líquidos.

Los móviles no quedan exentos solo por tener una buena batería

La regulación aplicable a los relojes inteligentes se mezcla a menudo con las reglas específicas para teléfonos y tabletas. Estos productos están cubiertos por el Reglamento (UE) 2023/1670, que comenzó a aplicarse el 20/06/2025 y establece requisitos propios de diseño ecológico.

En el caso de los teléfonos inteligentes, el fabricante puede reservar la sustitución de la batería a profesionales si el modelo cumple determinadas condiciones. Entre ellas se encuentra una certificación mínima IP67, que acredita resistencia al polvo y protección frente a una inmersión temporal en agua.

La batería también debe conservar al menos el 83 % de su capacidad original después de 500 ciclos completos de carga y un mínimo del 80 % tras 1.000 ciclos. No basta con anunciar que un modelo soporta 1.000 cargas ni con disponer de una certificación IP67.

Las tabletas siguen un esquema parecido, aunque el nivel mínimo de protección exigido es IP42. En ambos casos, la excepción permite limitar el acceso al recambio a profesionales, pero no elimina la obligación de que la batería pueda sustituirse.

Por eso no puede afirmarse que todos los iPhone recientes, los Google Pixel o determinados teléfonos Xiaomi hayan quedado automáticamente fuera de la normativa. Cada modelo debe cumplir las condiciones establecidas y documentar su conformidad.

La regulación también obliga a mantener disponibles determinados repuestos durante años después de que un producto deje de comercializarse. Esta exigencia busca impedir que una batería agotada convierta en irreparable un teléfono que todavía funciona correctamente.

La llegada de excepciones no significa que el mercado vaya a permanecer igual. Algunos fabricantes tendrán que rediseñar sus productos, mientras que otros podrán mantener baterías selladas si demuestran que cumplen las condiciones técnicas o de seguridad.

El alcance real se conocerá cuando la Comisión publique las normas definitivas para las categorías que todavía están en estudio. Hasta entonces, el Apple Watch y otros relojes inteligentes pueden considerarse candidatos a una excepción, pero no productos definitivamente liberados de cualquier obligación.

Preguntas frecuentes

¿La Unión Europea ha concedido una excepción exclusiva al Apple Watch?

No. La posible excepción se aplicaría a categorías de dispositivos, como los relojes inteligentes, y no a una empresa o modelo concreto.

¿Cuándo será obligatorio que las baterías puedan sustituirse?

La obligación general prevista por el Reglamento europeo de baterías comenzará a aplicarse el 18/02/2027.

¿Todos los relojes inteligentes quedarán fuera de la norma?

Todavía no existe una lista definitiva. La excepción podría depender del tamaño, el diseño, la resistencia al agua y los riesgos que implique la sustitución por parte del usuario.

¿Los teléfonos con protección IP67 están exentos?

No de forma automática. También deben cumplir los requisitos de duración de la batería y permitir la sustitución mediante profesionales en las condiciones fijadas por la Unión Europea.

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