Digi quiere dejar de ser percibida como una operadora apoyada en redes ajenas para consolidarse como uno de los grandes actores con infraestructura propia en España. La compañía ha elevado su objetivo de despliegue de fibra Smart hasta 21 millones de hogares antes de 2030 y mantiene una hoja de ruta ambiciosa en móvil: 5.000 antenas propias en 2028 y otras 5.000 adicionales entre 2029 y 2033.
El mensaje de Marius Varzaru, consejero delegado de Digi en España, confirma un cambio de escala. La fibra propia se ha convertido en el centro del modelo comercial de la operadora y en el elemento que le permite competir con precios muy agresivos en zonas donde controla mejor sus costes. Según el directivo, todo el crecimiento actual de clientes procede de los 13,7 millones de hogares con cobertura de red Smart.
La fibra Smart, el corazón del crecimiento de Digi
La estrategia de Digi en España se entiende mejor desde la fibra. La compañía ha construido una oferta especialmente competitiva en las zonas donde dispone de red propia, con precios de fibra que parten de 10 euros al mes y que sirven como puerta de entrada para paquetes convergentes con móvil. Esa combinación explica por qué la banda ancha fija no es solo una línea más de negocio, sino la palanca que alimenta la captación de clientes móviles.
Digi ya había comunicado en 2025 su intención de llegar a 20 millones de hogares con fibra propia antes de 2030. Ahora el objetivo sube a 21 millones, “como mucho en cinco años”, según las declaraciones recogidas en la entrevista publicada por Expansión y resumidas por BandaAncha. La cifra incluye los 6 millones de hogares vendidos a Onivia, una operación que permitió a Digi financiar parte de su expansión sin renunciar al uso comercial de esa huella.
La comparación ayuda a medir el tamaño del plan: 21 millones de hogares era aproximadamente la cobertura FTTH de Movistar a comienzos de 2019. Digi no tendrá la misma posición histórica ni la misma capilaridad rural que Telefónica, pero sí aspira a situarse entre los mayores despliegues de fibra del país en los núcleos donde su modelo resulta más rentable.
El dato más interesante no es solo la cobertura, sino la ocupación de la red. Varzaru explica que los nuevos despliegues de fibra Smart arrancan con una captación inicial del 6 % o 7 % de los hogares con posibilidad de contratar, pero la penetración aumenta con el paso del tiempo. En las zonas desplegadas en 2019 y 2020, la tasa de ocupación ya ronda el 25 % y en algunos casos alcanza el 33 %. Para una red propia, esa evolución es clave: a medida que más clientes se conectan, mejora la rentabilidad de la inversión inicial.
Red móvil propia para reducir dependencia
El segundo gran frente es la red móvil. Digi ya ha superado las 1.000 antenas propias activas y mantiene el objetivo de llegar a 5.000 en 2028. La novedad está en la concreción del segundo tramo: entre 2029 y 2033, la operadora quiere desplegar otras 5.000 antenas adicionales, hasta alcanzar 10.000 emplazamientos.
El objetivo no es cubrir todo el tráfico móvil de sus clientes, al menos de entrada. Digi espera que, para entonces, alrededor del 50 % del tráfico móvil generado por sus usuarios pase por su propia red independiente. El resto seguiría apoyándose en acuerdos mayoristas o de itinerancia nacional, según la arquitectura comercial y regulatoria que mantenga la compañía.
Este despliegue móvil tiene una lectura evidente: cuanto más tráfico lleve Digi por su propia red, menor será su dependencia de terceros y mayor control tendrá sobre costes, calidad y capacidad. En un operador con fuerte presión comercial y precios bajos, esa diferencia puede marcar la sostenibilidad del modelo a largo plazo.
Digi obtuvo espectro móvil como parte de los remedios asociados a la fusión entre Orange y MásMóvil, una operación que abrió la puerta a que la compañía acelerase su transformación desde OMV hacia operador con red propia. En 2025, Varzaru ya había adelantado una inversión de 2.000 millones de euros en España entre 2024 y 2030 para ampliar fibra y desplegar red móvil. La revisión actual no cambia la dirección, pero sí refuerza la ambición del proyecto.
Una presión creciente sobre el mercado español
El crecimiento de Digi ya no pasa desapercibido para el resto del sector. La compañía cerró 2025 con 10,8 millones de clientes en España, de los que 7,26 millones correspondían a móvil, 2,58 millones a fibra, 815.000 a telefonía fija y 172.000 a televisión, según datos recogidos por Cinco Días. Además, acumula récords de portabilidad y mantiene una política de empleo directo poco habitual en un sector muy apoyado en subcontratación.
Ese avance también ha elevado la tensión competitiva. Acutelan, la asociación de operadores locales, ha denunciado ante la CNMC que algunas ofertas de fibra Smart serían difíciles de replicar para competidores igualmente eficientes. Digi rechaza esas acusaciones y defiende que sus precios responden a una estructura de costes más baja, basada en integración vertical, red propia y personal contratado directamente.
La CNMC se encuentra en fase de análisis previo para decidir si abre o no expediente. Mientras tanto, Digi sostiene que sus tarifas más agresivas solo se aplican en zonas donde tiene red propia desplegada. Ese matiz es relevante: la compañía no compite igual donde depende de terceros que donde controla su infraestructura.
El caso refleja un dilema habitual en telecomunicaciones. Una red nueva, eficiente y desplegada con costes ajustados puede introducir competencia real y mejorar precios para el consumidor. Pero si esa presión se concentra en zonas concretas, los operadores locales y regionales pueden ver amenazada su viabilidad, sobre todo allí donde no tienen la misma escala financiera ni capacidad comercial.
Para los grandes grupos, Digi representa otro tipo de amenaza. Telefónica, MasOrange y Vodafone se enfrentan a un competidor que crece con una marca reconocible, precios simples y una base de clientes cada vez mayor. La fibra Smart le permite atacar el mercado convergente, donde se decide buena parte del valor del cliente residencial. La red móvil propia, si avanza según lo previsto, reducirá todavía más la dependencia mayorista.
La ambición de llegar a 21 millones de hogares y 10.000 antenas muestra que Digi ya no juega solo a captar clientes baratos. Quiere controlar más partes de la infraestructura que sostienen su negocio. Esa transición exige inversión, permisos, despliegue técnico, acuerdos, espectro, personal y tiempo. También exige mantener la confianza del cliente mientras crece la complejidad operativa.
El mercado español de telecomunicaciones entra así en una etapa menos cómoda para todos. Digi deberá demostrar que puede sostener precios bajos, inversión elevada y calidad de servicio a gran escala. Sus competidores tendrán que responder sin erosionar más sus márgenes. Y el regulador tendrá que distinguir entre competencia agresiva y conductas que puedan dañar el mercado a medio plazo.
Para el usuario, el efecto inmediato sigue siendo atractivo: más cobertura de fibra, precios bajos y paquetes convergentes sencillos. La pregunta de fondo es si ese modelo seguirá funcionando cuando Digi sea mucho más grande y cargue sobre sus espaldas una red fija y móvil de alcance nacional.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos hogares quiere cubrir Digi con fibra Smart?
Digi eleva su objetivo hasta 21 millones de hogares con fibra Smart antes de 2030, frente a los 20 millones anunciados previamente.
¿Cuántas antenas móviles propias tendrá Digi?
La compañía prevé llegar a 5.000 antenas en 2028 y desplegar otras 5.000 entre 2029 y 2033, hasta alcanzar 10.000 emplazamientos.
¿Qué porcentaje del tráfico móvil quiere cursar por su red propia?
Digi espera que alrededor del 50 % del tráfico móvil de sus clientes pase por su red independiente cuando complete las fases previstas de despliegue.
¿Por qué la fibra Smart es tan importante para Digi?
Porque en las zonas con red propia puede ofrecer precios más bajos, controlar mejor sus costes y captar clientes que después también contratan servicios móviles.
vía:bandaancha.eu
