Amazon prepara una constelación de hasta 5.105 satélites capaz de llevar voz, mensajes, datos y comunicaciones de emergencia directamente a teléfonos móviles compatibles. Su proyecto Amazon Leo comenzaría a desplegarse en 2028 y competirá con Starlink por convertir el satélite en una extensión de las redes 5G. En Europa y España, esa evolución podría reducir a medio plazo la dependencia de las antenas terrestres en zonas rurales, carreteras, costas y situaciones de emergencia, aunque no supone la desaparición inmediata de las operadoras tradicionales ni de las empresas de torres.
Las claves del 5G por satélite en 30 segundos
- Amazon Leo ha solicitado autorización para lanzar hasta 5.105 satélites con conexión directa al móvil.
- El despliegue comenzaría en 2028 y competirá con Starlink, AST SpaceMobile y otras constelaciones.
- Europa prepara un nuevo reparto de la banda satelital de 2 GHz cuando expiren las licencias actuales.
- Las operadoras podrían pasar de controlar toda la cobertura a integrar servicios de compañías espaciales.
- Las empresas de torres afrontan más presión en zonas poco pobladas, pero las antenas terrestres seguirán siendo necesarias en ciudades y lugares de gran consumo.
Amazon plantea distribuir los nuevos satélites en cinco capas orbitales situadas entre 510 y 580 kilómetros de altura. La red utilizará haces dirigidos electrónicamente, procesamiento de señal a bordo y enlaces láser entre satélites para llevar la conexión hacia las zonas donde exista demanda.
El servicio está pensado para terminales compatibles con 5G NTN, siglas de redes no terrestres. Esta tecnología permite que un teléfono se comunique con un satélite sin utilizar una antena parabólica o un terminal especial como los empleados hasta ahora en la telefonía satelital.
La llegada de Amazon coincide con la expansión de Starlink Direct to Cell. Ambas compañías quieren cubrir los lugares donde desplegar una torre de telefonía resulta caro, lento o directamente inviable. Esa posibilidad abre un mercado enorme, pero también obliga a revisar el papel de las empresas que durante décadas han controlado la cobertura móvil desde tierra.
El móvil podrá conectarse aunque no haya ninguna antena cerca
Las primeras conexiones directas al teléfono por satélite ya permiten enviar mensajes o solicitar ayuda en lugares sin cobertura. Sin embargo, todavía ofrecen una experiencia limitada, con velocidades bajas y necesidad de mantener el dispositivo a cielo abierto.
El 5G NTN pretende ir más lejos. Los futuros móviles estarán preparados para compensar el movimiento del satélite, la distancia de la señal y las condiciones variables del enlace. El objetivo es ofrecer mensajería, llamadas y acceso a datos sin que el usuario tenga que cambiar de dispositivo.
Amazon asegura que su red podrá emplearse en zonas rurales, explotaciones agrícolas, rutas marítimas, carreteras, emergencias, transporte de mercancías y operaciones industriales alejadas de las redes convencionales. También podría conectar sensores del internet de las cosas en lugares donde instalar fibra o una estación base no resulta rentable.
Esta cobertura no igualará inicialmente la capacidad de una antena 5G urbana. Un satélite debe repartir sus recursos entre grandes extensiones, mientras que una estación terrestre puede concentrar decenas o cientos de megahercios en un área pequeña.
Aun así, para un usuario sin ninguna señal, disponer de unos pocos megabits por segundo puede suponer una diferencia considerable. También puede cambiar la economía de las redes móviles en territorios donde las operadoras mantienen antenas con pocos clientes y elevados costes de electricidad, mantenimiento y transmisión.
Europa prepara una batalla por las frecuencias
Amazon y Starlink no podrán prestar servicios móviles en Europa únicamente por disponer de satélites. Necesitan autorización para utilizar determinadas bandas de frecuencia y cumplir las reglas comunitarias y nacionales.
La Comisión Europea presentó en mayo de 2026 una propuesta para renovar el sistema de autorizaciones de los servicios móviles por satélite en la banda armonizada de 2 GHz. Las licencias actuales expiran en mayo de 2027 y Bruselas quiere establecer un procedimiento común para toda la Unión Europea, en lugar de depender de autorizaciones distintas en cada país.
España y Francia han defendido que una parte del espectro quede reservada para operadores europeos. La propuesta difundida por el Gobierno español plantea dedicar un tercio a comunicaciones gubernamentales, seguridad y defensa, y otro tercio a proveedores europeos de servicios comerciales directos al dispositivo. El resto podría asignarse a otros operadores.
Esta reserva podría limitar la capacidad de Amazon, Starlink o Globalstar para controlar por sí solas toda la banda disponible. También pretende favorecer proyectos europeos e integrar los servicios seguros con IRIS², la futura constelación de comunicaciones de la Unión Europea.
El resultado final todavía depende de la negociación entre el Parlamento Europeo y los Estados miembros. Por tanto, no puede darse por hecho que el reparto quede exactamente como aparece en la propuesta española.
Para Amazon, la adquisición de los activos y licencias de Globalstar ofrece una ventaja importante. La compañía dispondrá de espectro propio para servicios móviles por satélite, aunque seguirá necesitando autorizaciones y coordinación en cada región.
Starlink ha seguido otra vía en muchos países: asociarse con operadoras móviles que le permiten utilizar parte de sus frecuencias terrestres. Este modelo convierte a la empresa satelital en un proveedor de cobertura para las compañías locales, en lugar de situarla directamente frente a ellas.
¿Pueden Amazon y Starlink desplazar a las operadoras españolas?
A medio plazo podrían quedarse con una parte del negocio móvil, pero resulta poco probable que sustituyan por completo a Telefónica, MasOrange, Vodafone o Digi.
Las redes terrestres mantienen ventajas difíciles de igualar desde el espacio. Ofrecen más capacidad por kilómetro cuadrado, menor latencia, mejor funcionamiento dentro de los edificios y más velocidad en áreas con miles de usuarios conectados simultáneamente.
El satélite será especialmente competitivo en zonas poco pobladas, territorios montañosos, carreteras secundarias, áreas marítimas y lugares afectados por incendios, inundaciones o apagones. Allí una constelación puede cubrir grandes extensiones sin construir miles de estaciones base.
Esto podría afectar a las operadoras de varias maneras.
La primera es comercial. Amazon o Starlink podrían vender directamente planes de conectividad internacional a determinados clientes, especialmente empresas logísticas, flotas, administraciones, servicios de emergencia y usuarios que viajen con frecuencia.
La segunda es económica. Si una operadora puede cubrir una comarca rural mediante satélite, tendrá menos incentivos para construir o renovar algunas antenas terrestres con poca utilización.
La tercera es estratégica. Los fabricantes de teléfonos podrían integrar el servicio satelital dentro del propio sistema operativo. El cliente podría contratar la cobertura a través de Apple, Amazon, Google o el fabricante del terminal sin relacionarse directamente con una operadora española.
Ese escenario todavía está lejos. Las llamadas, el número de teléfono, la itinerancia, las emergencias, la interceptación legal y la protección de datos requieren integración con los sistemas nacionales. Amazon también ha explicado que quiere colaborar con operadores móviles, no prescindir de ellos.
La evolución más probable es que las compañías tradicionales compren capacidad a las constelaciones y la incluyan en sus tarifas. Así podrían anunciar cobertura nacional casi completa sin desplegar una antena en cada rincón.
En ese modelo las operadoras no desaparecerían, pero perderían parte del control técnico. El satélite, la red troncal y una parte de la relación con el dispositivo quedarían en manos de plataformas estadounidenses con escala mundial.
Las empresas de torres también afrontan cambios
Las compañías de infraestructuras como Cellnex, American Tower o Vantage Towers obtienen una parte relevante de sus ingresos alquilando espacio en torres y emplazamientos a diferentes operadoras.
Cada estación puede alojar antenas de varios clientes. Los contratos suelen ser largos, lo que protege al sector frente a cambios rápidos. Por eso la llegada del 5G desde el espacio no provocará una retirada masiva de torres en pocos años.
Sí puede alterar las nuevas inversiones.
En zonas rurales de baja demanda, una operadora podría concluir que resulta más barato contratar cobertura satelital que instalar una nueva torre, llevar electricidad, alquilar el terreno y construir el enlace de fibra o radio necesario.
Esto reduciría las oportunidades de crecimiento de las empresas de torres en los emplazamientos menos rentables. También podría limitar futuras ampliaciones destinadas únicamente a cerrar pequeños huecos de cobertura.
El efecto sería menor en ciudades, polígonos industriales, estadios, estaciones, aeropuertos y centros comerciales. Estos lugares necesitan una capacidad que los satélites no pueden proporcionar de manera eficiente. Allí seguirán haciendo falta macroantenas, pequeñas celdas y sistemas de cobertura interior.
Las empresas de torres también pueden adaptarse. Sus emplazamientos disponen de energía, altura, fibra y permisos, por lo que pueden alojar estaciones terrestres para constelaciones, nodos de computación en el borde, redes privadas, sensores y sistemas de emergencia.
Cellnex ya presenta su actividad como una plataforma de infraestructuras inalámbricas más amplia que el simple alquiler de torres. La compañía opera en diez países europeos y ofrece también redes privadas, sistemas de cobertura interior y servicios para emergencias.
El riesgo, por tanto, no es que todas sus torres dejen de ser útiles, sino que una parte de la expansión futura de la cobertura se traslade al espacio.
Una cobertura más amplia, pero con nuevas dependencias
Para los usuarios españoles, la entrada de Amazon Leo y Starlink puede mejorar la seguridad y reducir las zonas sin servicio. También podría aumentar la competencia, especialmente en áreas donde actualmente solo existe una operadora o ninguna ofrece una conexión estable.
El beneficio será claro en emergencias. Un incendio forestal, una tormenta o un apagón puede inutilizar antenas y enlaces terrestres. Una red satelital permite mantener mensajes, llamadas básicas o coordinación de equipos mientras se recupera la infraestructura.
Pero la nueva tecnología crea otras dependencias. Una parte creciente de las comunicaciones europeas podría circular por constelaciones controladas por empresas de Estados Unidos. Esto explica por qué Bruselas y varios gobiernos quieren reservar espectro para proveedores europeos y reforzar IRIS².
También deberán resolverse cuestiones sobre privacidad, ciberseguridad, acceso a llamadas de emergencia, control del espectro y continuidad del servicio en situaciones geopolíticas complejas.
Amazon y Starlink no van a desmontar la red móvil española. Sí pueden cambiar quién decide dónde se ofrece cobertura, cuánto cuesta extenderla y quién conserva la relación con el cliente.
Durante la próxima década, las antenas terrestres y los satélites convivirán. La diferencia será que una llamada dejará de depender siempre de la torre más cercana. Para las operadoras y las empresas de infraestructuras, esa posibilidad obliga a prepararse para un mercado en el que parte de la red 5G ya no estará en el suelo.
Preguntas frecuentes
¿Amazon Leo podrá dar cobertura móvil en España?
Podrá hacerlo cuando disponga de satélites, terminales compatibles y las autorizaciones necesarias para utilizar frecuencias en la Unión Europea. El despliegue de su nueva constelación está previsto a partir de 2028.
¿Starlink y Amazon sustituirán a las operadoras tradicionales?
No parece probable a corto o medio plazo. La opción más realista es que colaboren con ellas para cubrir zonas sin antenas, aunque podrían captar directamente algunos clientes empresariales y servicios especializados.
¿Desaparecerán las torres de telefonía móvil?
No. Seguirán siendo necesarias en ciudades, interiores y zonas de alta demanda. El satélite puede reducir la necesidad de construir nuevos emplazamientos en lugares rurales con pocos usuarios.
¿Por qué Europa quiere reservar frecuencias para operadores europeos?
Bruselas y varios gobiernos consideran que las comunicaciones por satélite afectan a la soberanía tecnológica, la seguridad y la defensa. La reserva busca evitar una dependencia completa de constelaciones extranjeras.
vía: Revista Cloud, Amazon y Ministerio Transformación digital
