Telefónica recompra LineoX para reforzar su red rural en España

Telefónica vuelve a poner bajo su control una infraestructura que conoce bien y que nunca dejó de ser importante para su red. La compañía ha alcanzado un acuerdo para adquirir LineoX, el operador de backhaul rural por radioenlaces de microondas desarrollado por Asterion Industrial Partners desde 2020, cuando el fondo compró esta cartera de activos a la propia operadora española.

La operación tiene una lectura clara: Telefónica quiere reforzar el control directo sobre capacidades de red que considera estratégicas, especialmente en zonas rurales y de baja densidad de población. LineoX no es una marca conocida para el gran público, pero su papel es relevante en la conectividad móvil. Sus radioenlaces permiten conectar estaciones base y emplazamientos de telecomunicaciones con la red troncal cuando la fibra no llega, no compensa económicamente o resulta más compleja de desplegar por la orografía.

Una red rural que vuelve al perímetro de Telefónica

LineoX opera una de las principales redes rurales de radioenlaces de microondas en España. Según la información corporativa de la propia compañía, dispone de 10.800 radioenlaces distribuidos por el país y ofrece conectividad en zonas donde no existen instalaciones de fibra óptica o cable. Su actividad se orienta sobre todo al mercado mayorista: presta backhaul para estaciones base de operadores móviles, conectividad para operadores de FTTH en áreas rurales y enlaces Ethernet punto a punto para grandes empresas.

El backhaul es una pieza poco visible, pero esencial. Cuando un usuario hace una llamada, navega con el móvil o utiliza una aplicación desde una zona rural, la antena más cercana necesita transportar ese tráfico hasta la red principal del operador. En áreas urbanas, esa conexión suele hacerse mediante fibra. En territorios con baja densidad de población, montañas, grandes distancias o despliegues más costosos, los radioenlaces de microondas siguen siendo una solución útil, rápida y eficiente.

Asterion adquirió en 2020 la cartera de radioenlaces de microondas de Telefónica mediante una operación de carve-out. En aquel momento, el fondo anunció la compra de una cartera formada por unos 10.800 radioenlaces, equivalentes a unos 13.000 circuitos, que conectaban torres móviles de Telefónica y ubicaciones empresariales con redes terrestres de fibra, principalmente en zonas de baja densidad. Desde entonces, Asterion desarrolló LineoX como una plataforma independiente y la integró dentro de un grupo mayorista de telecomunicaciones junto a Axión, con actividad en radioenlaces, torres, broadcasting y transporte de fibra.

La vuelta de LineoX a Telefónica supone, por tanto, deshacer parcialmente una operación de desinversión realizada hace seis años. En 2020, la venta encajaba en una etapa en la que las grandes telecos buscaban aligerar balances, reducir deuda y separar activos de infraestructura para generar caja. En 2026, el mensaje es distinto: algunas infraestructuras vuelven a verse como capacidades que conviene tener cerca, sobre todo cuando afectan a la continuidad del servicio y a la calidad de la red.

Más control sobre una infraestructura sensible

Borja Ochoa, presidente de Telefónica España, ha defendido la compra como una operación alineada con la estrategia de la compañía. Según el directivo, el objetivo es reforzar el control sobre capacidades relevantes para la red, la resiliencia y el liderazgo a largo plazo de Telefónica en España.

La palabra resiliencia no es casual. Las redes de telecomunicaciones soportan cada vez más tráfico, más servicios críticos y más dependencia social. Los cortes de conectividad, los fallos eléctricos o los problemas de transporte de datos ya no afectan solo al ocio digital, sino también a empresas, servicios públicos, pagos, emergencias y comunicaciones básicas. En ese escenario, controlar mejor los elementos que sostienen la red puede tener más valor que externalizarlos por completo.

La adquisición de LineoX también encaja con una tendencia más amplia dentro del sector. Las operadoras europeas han pasado años vendiendo torres, redes secundarias o participaciones en infraestructuras para financiar inversiones en fibra, 5G y reducción de deuda. Pero el nuevo ciclo de conectividad, marcado por la necesidad de redes más robustas, la presión sobre la calidad del servicio y el debate sobre la soberanía tecnológica, está llevando a algunas compañías a revisar qué activos deben seguir fuera de su perímetro.

En el caso de Telefónica, LineoX tiene además un valor industrial añadido: la operadora ha seguido siendo cliente ancla y socio clave de la plataforma durante estos años. Es decir, aunque los activos estuvieran en manos de Asterion, Telefónica continuaba dependiendo de ellos para parte de su conectividad rural. La compra reduce esa separación entre quien necesita la infraestructura y quien la controla.

La conectividad rural, un reto que no se resuelve solo con fibra

España cuenta con una de las redes de fibra más extensas de Europa, pero eso no elimina la necesidad de tecnologías complementarias. Hay zonas en las que tender fibra hasta cada emplazamiento móvil puede ser caro, lento o poco rentable. Los radioenlaces permiten cubrir parte de esa brecha con menor tiempo de despliegue y con costes más ajustados.

La utilidad de LineoX se entiende mejor en ese punto. Su red no sustituye a la fibra donde la fibra es viable, pero ayuda a llevar capacidad de transporte a lugares donde el despliegue fijo resulta más difícil. Para una operadora como Telefónica, que mantiene una responsabilidad amplia sobre la cobertura nacional y sobre la calidad de servicio en territorios muy diversos, esta red ofrece flexibilidad.

La operación también llega en un momento en el que la conectividad rural mantiene importancia política, económica y social. La digitalización de pequeños municipios, la telemedicina, la educación online, el teletrabajo, la industria agroalimentaria y los servicios públicos dependen cada vez más de redes estables. La España rural no necesita solo cobertura sobre el mapa, sino capacidad real para soportar servicios móviles cada vez más exigentes.

Telefónica no ha comunicado el importe de la transacción. Cinco Días, citando fuentes conocedoras de la operación, sitúa la valoración por encima de los 90 millones de euros. En cualquier caso, más allá de la cifra, el movimiento refuerza una idea: las infraestructuras que parecían secundarias en una etapa de desinversiones vuelven a ocupar un lugar relevante en la estrategia de las grandes operadoras.

La compra queda pendiente de los trámites regulatorios correspondientes. Si se completa, Telefónica recuperará una plataforma especializada que salió de su perímetro en 2020 y que ahora vuelve en un contexto distinto, con el foco puesto en la calidad de red, la continuidad del servicio y la conectividad en territorios donde no siempre llega la infraestructura fija con la misma facilidad que en las grandes ciudades.

Preguntas frecuentes

¿Qué es LineoX?
LineoX es un operador de backhaul rural por radioenlaces de microondas. Su red conecta estaciones base y otros emplazamientos con redes troncales, especialmente en zonas rurales o con menor densidad de población.

¿Por qué Telefónica quiere comprar LineoX?
La operación permite a Telefónica recuperar control directo sobre una infraestructura relevante para su red móvil rural, la continuidad del servicio y la calidad de la conectividad en España.

¿Cuándo vendió Telefónica estos activos?
Asterion adquirió en 2020 la cartera de radioenlaces de microondas de Telefónica mediante una operación de carve-out. Desde entonces desarrolló LineoX como plataforma independiente.

¿La compra afecta a los usuarios móviles?
No debería tener un efecto inmediato visible para el usuario final. Su importancia está en la infraestructura que permite transportar el tráfico móvil en zonas donde la fibra no siempre es la opción más viable.

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