Los hogares en los que vive una persona mayor en situación de dependencia tienen, de media, un 12 % menos de patrimonio neto que otros hogares comparables, unos 28.000 euros menos. Es una de las conclusiones del estudio El impacto de la dependencia en la salud financiera de los hogares, elaborado por la consultora Afi para Fundación Caser, que también constata que el número de hogares con algún mayor de 65 años que cobra una prestación por dependencia se ha duplicado desde 2016.
Las claves del estudio sobre dependencia y finanzas familiares en 30 segundos
- Los hogares con un mayor dependiente que cobra prestación se han duplicado desde 2016.
- Tienen un 12 % menos de patrimonio neto que hogares comparables, unos 28.000 euros.
- Cuando aparece la dependencia, las cuentas y depósitos bajan un 11,3 %.
- El 72 % de los cuidadores no profesionales son mujeres, y casi la mitad tiene entre 50 y 66 años.
- España dedica menos del 1 % del PIB a cuidados de larga duración.
El análisis se basa en el Panel de Hogares entre 2016 y 2023, con datos de 1,19 millones de hogares y 3,55 millones de personas, y compara la evolución de las familias antes y después de que uno de sus miembros empiece a cobrar una prestación económica por dependencia. El estudio reconoce sus límites: no recoge a quienes solo reciben servicios, como ayuda a domicilio o plaza residencial, ni a las personas cuya dependencia aún no ha sido reconocida oficialmente.
Menos ingresos y ahorros que se van gastando
La dependencia se concentra en las edades más avanzadas: siete de cada diez personas dependientes tienen más de 80 años y la mitad supera los 86. En esos hogares entran menos ingresos. En 2023, los salarios suponían menos del 10 % de su renta bruta disponible, frente a alrededor del 15 % en hogares sin dependencia, y las rentas del capital, alquileres y ganancias patrimoniales pesaban un 13 %, frente al 23 %.
Las prestaciones públicas por dependencia reducen esa diferencia, sobre todo en las familias más vulnerables. Pero los gastos pesan cada vez más con la edad: en los hogares con personas de 86 años o más, la brecha de renta llega a 8,8 puntos porcentuales cuando se descuentan los gastos en sanidad, cuidados, asistencia social y servicio doméstico.
El efecto se nota también en el patrimonio. En 2023, el patrimonio neto medio de los hogares con dependencia era de 203.000 euros, frente a 229.000 en los que no la tienen; comparando hogares equivalentes, la diferencia es de unos 28.000 euros. Además, su riqueza está menos diversificada: el 80 % se concentra en la vivienda y los depósitos, frente al 71 % en el resto. Tras la aparición de la dependencia, las cuentas y depósitos caen un 11,3 %, el patrimonio financiero un 8,4 %, el inmobiliario un 9,6 % y el patrimonio bruto un 4,8 %, lo que apunta a que las familias van tirando de sus ahorros para pagar los cuidados.
Cuidadoras de 50 a 66 años y hogares más pequeños
El cuidado sigue recayendo sobre todo en las mujeres. A finales de 2025, el 72 % de los cuidadores no profesionales registrados eran mujeres y casi la mitad tenía entre 50 y 66 años, un perfil que encaja con la llamada generación sándwich, que compagina el trabajo con la atención a padres mayores e incluso a hijos. Más de 30.000 personas trabajan a tiempo parcial porque dedican parte de su tiempo a cuidar de otros, más del doble que en 2005.
A ello se suma que los hogares son cada vez más pequeños: la media ha pasado de 3,8 personas en 1970 a 2,5 en 2021, lo que deja menos manos disponibles dentro de la familia. Y la presión irá a más. Las personas de 65 años o más ya son el 21,1 % de la población, según el INE, y en 2050 serán casi una de cada tres. La tasa de dependencia demográfica podría pasar de 53 a 75 personas por cada 100 en edad de trabajar.
Un sistema público que crece, pero no llega a todo
A cierre de 2025, el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) registraba 2,3 millones de solicitudes y reconocía el derecho a una prestación a 1,8 millones de personas, de las que 1,7 millones tenían ya un Programa Individual de Atención. El gasto certificado de la Ley de Dependencia creció en 5.597 millones de euros entre 2016 y 2024, un 76,6 %. Aun así, según el estudio, España dedica menos del 1 % de su PIB a cuidados de larga duración, por debajo de la media europea y lejos de los países que superan el 2 %. La AIReF calcula que ese gasto podría llegar al 1,8 % del PIB en 2070.
El marco legal también está cambiando. El Senado aprobó el 14 de septiembre la reforma de la Ley de Dependencia con 150 enmiendas, por lo que el texto ha vuelto al Congreso. La reforma apuesta por la atención centrada en la persona y por que los mayores puedan seguir en su casa, con más servicios a domicilio y financiación adicional.
Juan Sitges, director de Fundación Caser, recuerda que, además de reorganizar los cuidados, la dependencia puede exigir movilizar ahorro y patrimonio para gastos que duran años. Por eso defiende anticiparse, informar y acompañar a las familias, combinando la protección pública con servicios profesionales y soluciones de previsión. «Una sociedad más longeva también nos invita a avanzar hacia una cultura del cuidado más preparada y compartida», afirma. Conviene tener en cuenta que Fundación Caser pertenece al grupo asegurador Caser, que comercializa productos de ahorro y seguros para la dependencia. Para quien quiera planificar, el ahorro a largo plazo es otra de las asignaturas pendientes en España, como ya contamos al hablar de la jubilación.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto patrimonio pierden los hogares con una persona dependiente?
Según el estudio de Afi para Fundación Caser, tienen de media un 12 % menos de patrimonio neto que hogares comparables, unos 28.000 euros menos.
¿Quién cuida a las personas mayores dependientes?
Sobre todo mujeres. A finales de 2025, el 72 % de los cuidadores no profesionales registrados eran mujeres, y casi la mitad tenía entre 50 y 66 años.
¿Cuántas personas tienen reconocida la dependencia en España?
A cierre de 2025, 1,8 millones de personas tenían reconocido el derecho a una prestación, sobre 2,3 millones de solicitudes, y 1,7 millones contaban con un Programa Individual de Atención.
¿Cuánto gasta España en cuidados de larga duración?
Menos del 1 % del PIB, según el estudio. La AIReF estima que podría llegar al 1,8 % en 2070 por el envejecimiento de la población.
Fuentes:
- Fundación Caser y Afi: El impacto de la dependencia en la salud financiera de los hogares (2026)
- SegurosNews: Los hogares con dependientes disponen de un patrimonio neto un 12 % inferior
- Fundación Caser: El Senado aprueba la reforma de la Ley de Dependencia y la devuelve al Congreso
