Este 3 de febrero de 2026 es el último día para que ciudadanos, empresas y organizaciones aporten su punto de vista en la consulta pública de la Comisión Europea sobre los llamados “ecosistemas digitales abiertos europeos”: una iniciativa que busca reforzar el papel del código abierto como infraestructura estratégica para la economía, la innovación y la soberanía tecnológica del continente.
La consulta (en formato de call for evidence) llega en un momento especialmente sensible: Europa intenta reducir dependencias, ganar resiliencia y construir alternativas viables en ámbitos críticos —desde la nube y la virtualización hasta la ciberseguridad o la propia Inteligencia Artificial—. Y, en ese contexto, el software abierto deja de ser “una opción técnica” para convertirse en una cuestión de modelo de país (y de mercado).
¿De qué va exactamente esta consulta?
Según la Comisión, el objetivo es recabar evidencias y propuestas para diseñar una estrategia europea que impulse ecosistemas digitales abiertos: tecnología reutilizable, interoperable y auditable, con comunidades y empresas capaces de sostenerla en el tiempo. La institución subraya que el código abierto ya está en el corazón del software moderno —llega a estimarse que representa entre el 70 % y el 90 % del código utilizado hoy en día—, pero que su sostenibilidad y su adopción a gran escala no siempre están garantizadas.
En la práctica, la consulta está pensada para recoger aportaciones sobre:
- Barreras reales para adoptar soluciones abiertas en administraciones y empresas.
- Medidas para mejorar financiación y mantenimiento de proyectos críticos.
- Compra pública y criterios de contratación que no “cierren” el mercado a una marca.
- Dependencias tecnológicas y riesgos asociados a cambios unilaterales de licencias o precios.
- Infraestructura europea (repositorios, herramientas, estándares) para reducir puntos únicos de control.
Por qué importa a cualquier ciudadano, aunque no sea “tech”
Cuando un país o una empresa dependen de un proveedor que puede cambiar condiciones, precios o disponibilidad sin negociación real, el problema no se queda en el departamento de IT: se traduce en costes, riesgo operativo, bloqueos de migración y, en algunos casos, pérdida de control sobre datos y procesos.
El código abierto, bien gestionado, ofrece una salida: no porque sea “gratis”, sino porque permite auditar, adaptar, migrar y competir sin cautividad técnica. El debate de fondo, por tanto, no es “open source sí o no”, sino si Europa quiere que su infraestructura digital dependa de decisiones externas o si prefiere construir capacidad propia para operar, evolucionar y proteger sus servicios.
La visión del sector: “no es ideología, es supervivencia empresarial”
Entre las contribuciones que se están publicando estos días aparece la de David Carrero, emprendedor tecnológico español y cofundador de Stackscale, que resume el enfoque desde la trinchera: el código abierto como ventaja competitiva y, a la vez, como garantía de libertad tecnológica.
En su aportación, Carrero defiende que no se trata de una elección “ideológica”, sino de una decisión empresarial basada en resultados: independencia de decisiones de pricing de terceros, transparencia y ahorro de licencias reinvertible en talento local. En una frase, lo resume así: “El código abierto nos da independencia tecnológica, transparencia y ahorro en licencias”.
También explica cómo ese planteamiento se materializa en un stack real: virtualización con Proxmox, servicios web sobre Nginx, sistemas basados en Linux, y un ecosistema que permite operar infraestructura y contenidos a escala sin quedar atado a un único proveedor.
Su propuesta coincide con una idea que se repite en muchas aportaciones europeas: si el código abierto sostiene buena parte del mundo digital, también necesita políticas públicas que lo traten como infraestructura, no como hobby. Y eso implica desde contratación pública “open source first” hasta esquemas estables de financiación y mantenimiento.
Cómo participar hoy (antes de que cierre)
El proceso es sencillo y está diseñado para que puedan participar tanto profesionales como ciudadanos:
- Entrar en la plataforma de participación legislativa de la Comisión (Have Your Say).
- Buscar la iniciativa sobre European Open Digital Ecosystems / Ecosistemas digitales abiertos europeos.
- Enviar un comentario (puede ser breve y directo).
- Publicar la contribución (se muestra públicamente con fecha y categoría de participante, según el portal).
La clave es aportar algo útil: un problema real, un ejemplo, una propuesta concreta o una experiencia de adopción (o de bloqueo) que pueda servir para diseñar política pública.
Preguntas frecuentes
¿Qué son “ecosistemas digitales abiertos” en la práctica?
Se refiere a tecnologías y plataformas construidas con principios de interoperabilidad, reutilización y transparencia, normalmente con componentes de código abierto, estándares abiertos y menos dependencia de proveedores cerrados.
¿Por qué la Comisión Europea pide opiniones sobre código abierto ahora?
Porque el código abierto ya es parte central del software que usa la economía, pero su sostenibilidad, financiación y adopción en compra pública siguen siendo puntos débiles.
¿Qué tipo de comentario ayuda más en una consulta así?
Los que incluyen casos reales: barreras en contratación pública, dificultades de migración, problemas de dependencia, ejemplos de ahorro o seguridad, necesidades de financiación o mantenimiento de proyectos críticos, etc.
¿Puede influir de verdad una consulta pública en la legislación europea?
Sí: la Comisión suele elaborar resúmenes de aportaciones y los integra como evidencias en el debate y el diseño de propuestas, especialmente cuando hay patrones repetidos y casos bien documentados.
