En 2026, reformar una vivienda en España puede salir sensiblemente menos caro que hace unos años… siempre que el propietario sepa “jugar” con tres piezas que se están alineando a la vez: incentivos fiscales que se amplían, programas de rehabilitación ligados al Plan de Recuperación (NextGenerationEU) y el nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, que el Gobierno sitúa como eje para aumentar el alquiler social y empujar la rehabilitación del parque inmobiliario.
El trasfondo es conocido por cualquiera que haya intentado mejorar su casa: edificios envejecidos, facturas energéticas que pesan, comunidades de vecinos que aplazan obras por falta de presupuesto y una carrera tecnológica —aislamiento, aerotermia, ventanas, control térmico— que avanza más rápido que las reformas. La diferencia este año es que, por primera vez, el “cómo pagar la reforma” empieza a tener respuesta en varios frentes a la vez.
1) La gran noticia fiscal: deducciones por eficiencia energética, con más calendario
La primera palanca es tributaria y tiene impacto directo en el bolsillo: las deducciones del IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética se han prorrogado, ampliando su ventana temporal. En la práctica, esto mantiene vivo el incentivo para reformas “pequeñas” (las que reducen demanda energética) y para actuaciones más ambiciosas (las que recortan consumo o mejoran la calificación), que suelen ser las más caras pero también las más transformadoras.
En términos sencillos, se trata de deducciones del 20%, 40% o 60% según el tipo de mejora y el resultado energético, con topes anuales y condiciones técnicas que suelen acreditarse con certificados energéticos antes y después de la obra. La extensión del calendario es clave porque muchas reformas se retrasan por tiempos de obra, permisos, presupuestos o disponibilidad de instaladores. La prórroga evita que ese retraso deje a la familia fuera del incentivo.
2) NextGenerationEU y rehabilitación: dinero directo para obras que reduzcan consumo
La segunda palanca no es una deducción: es financiación vía programas de rehabilitación que España articula con fondos europeos. En muchos casos, esto se traduce en subvenciones para actuaciones que, sobre el papel, tienen un objetivo claro: reducir consumo y modernizar el edificio o la vivienda para que deje de “tirar” energía por la fachada, la cubierta o unas ventanas que ya no dan más de sí.
Aquí, el concepto importante no es el porcentaje exacto que se promete en una noticia, sino la lógica del sistema: cuanto mayor sea el ahorro energético acreditado, mayor suele ser el apoyo, y la tramitación suele recaer en convocatorias autonómicas (o, en edificios, a menudo con gestión a través de oficinas y ventanillas específicas de rehabilitación). Eso explica por qué dos vecinos en provincias distintas pueden oír cifras diferentes para una obra muy parecida.
En el mundo real, estas ayudas suelen empujar reformas como:
- Envolvente térmica (fachadas, cubiertas, aislamiento).
- Sustitución de ventanas y cerramientos.
- Mejora de climatización (por ejemplo, aerotermia).
- Actuaciones integrales en edificios residenciales cuando hay un plan conjunto.
Y un detalle que se repite: sin documentación técnica sólida (y, especialmente, sin certificados energéticos comparables), la ayuda se complica o directamente se cae.
3) Plan Estatal de Vivienda 2026-2030: el marco que intenta dar continuidad a la rehabilitación
La tercera palanca es la más estructural y también la menos “instantánea”: el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030. El Gobierno lo presenta como el gran marco para el periodo 2026-2030, con una inversión superior a 7.000 millones de euros orientada a ampliar el alquiler social y reforzar la rehabilitación, entre otras líneas. La relevancia para quien reforma su casa no está solo en la cifra: está en la intención política de dar continuidad a la rehabilitación como política pública, en un país donde la obra privada suele ir a tirones.
En paralelo, comunidades autónomas y ayuntamientos mantienen —o están rediseñando— sus propias prioridades: accesibilidad (ascensores, itinerarios), rehabilitación en entornos rurales, retirada de amianto en edificios antiguos, autoconsumo, climatización eficiente… El consejo práctico aquí es tan sencillo como ingrato: mirar convocatorias, plazos y requisitos por comunidad autónoma, porque la “ventana” de solicitud manda más que cualquier titular.
Cómo empezar sin perderse: una hoja de ruta en 6 pasos
- Define el objetivo: ¿ahorro energético, confort, accesibilidad, revalorización o todo a la vez?
- Pide un certificado energético previo (si la línea de ayuda lo exige) y guarda el informe.
- Solicita varios presupuestos que separen partidas (aislamiento, ventanas, climatización), porque facilita justificar la obra.
- Consulta convocatorias activas de tu comunidad autónoma y si hay oficina de rehabilitación.
- Planifica compatibilidades: deducciones y subvenciones pueden tener reglas específicas (y, a veces, límites).
- Cierra con un certificado energético posterior y conserva facturas/justificantes: en muchas líneas, eso decide el éxito.
Preguntas frecuentes
¿Qué obras suelen entrar en la deducción del IRPF por eficiencia energética en 2026?
Normalmente, las que acreditan mejora medible (reducción de demanda o consumo, o salto de calificación energética). Lo decisivo no es “qué se instala”, sino qué mejora se demuestra con documentación técnica.
¿Es obligatorio el certificado de eficiencia energética antes y después de la reforma?
En muchas líneas vinculadas a ahorro energético, sí es el documento que permite comparar el “antes” y el “después”. Sin esa comparación, es difícil demostrar el porcentaje de mejora.
¿Se puede combinar una subvención NextGenerationEU con una deducción fiscal?
Depende del programa y de cómo se compute la inversión efectivamente soportada por el contribuyente. En la práctica, conviene revisar las condiciones de la convocatoria y la norma fiscal aplicable antes de cerrar números.
¿Dónde se miran plazos y convocatorias reales para ayudas de rehabilitación?
En los portales de vivienda/energía de cada comunidad autónoma y en las oficinas de rehabilitación cuando existan. Es donde se ve la letra pequeña: cierres, criterios de prioridad, documentación y presupuesto disponible.
Fuentes:
- Gobierno de España (La Moncloa), líneas y marco del Plan Estatal de Vivienda 2026-2030.
- BOE: Real Decreto-ley 16/2025, prórroga de deducciones por obras de mejora de eficiencia energética en IRPF.
- Portal de la Transparencia (normativa vigente): Real Decreto 853/2021 sobre programas de ayuda en rehabilitación residencial y vivienda social del Plan de Recuperación.
