Telegram supera los 1.000 millones de usuarios activos mensuales y redefine la competencia en mensajería digital

El auge de la app fundada por Pavel Durov plantea nuevos desafíos en el ecosistema de comunicaciones global, donde operadoras y plataformas como WhatsApp lideraban hasta ahora sin rival claro.

Telegram ha alcanzado un hito histórico: más de 1.000 millones de usuarios activos mensuales. Así lo ha anunciado recientemente su fundador y CEO, Pavel Durov, a través de su canal oficial. Esta cifra convierte a Telegram en la segunda plataforma de mensajería más utilizada del mundo —solo por detrás de WhatsApp— y confirma un cambio profundo en las preferencias de los usuarios digitales.

Un crecimiento sostenido con impacto global

El anuncio, realizado en marzo de 2025, incluye datos que reflejan el nivel de compromiso de su comunidad: los usuarios acceden a la app una media de 21 veces al día y dedican más de 40 minutos diarios a su uso. En términos económicos, Telegram cerró el año 2024 con ingresos por valor de 547 millones de dólares, a pesar de mantener su núcleo de servicios sin coste.

El modelo de negocio basado en funcionalidades premium y su fuerte comunidad de usuarios ha demostrado ser viable. Telegram se ha convertido en una alternativa real y rentable frente a gigantes consolidados del sector.

Un rival directo de WhatsApp con una narrativa propia

En un ecosistema en el que WhatsApp —propiedad de Meta (Facebook)— había dominado sin discusión durante años, el ascenso de Telegram representa un desafío serio. Durov no ha escatimado en críticas hacia su competidor, acusando a WhatsApp de ser “una copia barata” y de utilizar “miles de millones en lobby y relaciones públicas para frenar a Telegram”.

La comparación entre ambas plataformas ya es habitual en el sector telco y en los servicios OTT (over-the-top), que han obligado a las operadoras a replantear sus modelos tradicionales de mensajería y voz. Telegram, en este contexto, aporta una capa adicional de complejidad por su filosofía centrada en la privacidad, la descentralización y la innovación tecnológica.

La historia de un disidente digital

Telegram fue fundada en 2013 por los hermanos Nikolái y Pavel Durov, tras su salida forzada de la red social rusa VKontakte. Durov se negó a colaborar con el gobierno ruso en la entrega de datos personales y, desde entonces, ha construido Telegram con la idea de proteger la libertad de expresión y la privacidad del usuario, principios que hoy se mantienen firmes en su arquitectura de producto.

Con sede en Dubái y una estructura empresarial registrada en las Islas Vírgenes Británicas, Telegram mantiene su independencia de grandes grupos corporativos y estatales, un rasgo diferenciador frente a otras plataformas más sujetas a regulaciones o intereses externos.

Innovación que atrae a millones

Las claves del éxito de Telegram están en su diferenciación tecnológica. Entre sus funciones más destacadas se encuentran los canales de difusión masiva, los grupos de hasta cientos de miles de miembros, los chats secretos con cifrado de extremo a extremo, la compatibilidad con múltiples dispositivos, y un ecosistema de bots que amplía notablemente las posibilidades de interacción y automatización.

Además, a diferencia de otros servicios, Telegram permite compartir archivos de gran tamaño y no impone limitaciones estrictas en cuanto al tipo de contenido que puede enviarse, lo que ha resultado atractivo para usuarios profesionales, comunidades online y medios de comunicación.

Controversias, bloqueos y litigios

La libertad que promueve Telegram ha generado también tensiones con diversos gobiernos. En los últimos años, la aplicación ha sido bloqueada temporalmente en países como Rusia, Irán, China o Brasil. En España, el juez Santiago Pedraz ordenó en 2024 su bloqueo cautelar, a raíz de una denuncia por presunta vulneración de derechos de autor presentada por grandes grupos audiovisuales como Mediaset, Atresmedia y Movistar Plus+.

Estos conflictos jurídicos ponen sobre la mesa el reto de compatibilizar libertad de expresión, privacidad digital y derechos de propiedad intelectual. Para operadores como Telefónica, estos escenarios suponen un desafío regulatorio y estratégico en un contexto de creciente presión para garantizar entornos digitales seguros y sostenibles.

Un futuro con ambiciones tecnológicas

Telegram continúa desarrollando su ecosistema, con actualizaciones frecuentes y señales claras de expansión hacia nuevas áreas como blockchain, pagos electrónicos y aplicaciones descentralizadas. La red TON, inicialmente desarrollada por el equipo de Telegram, podría jugar un papel clave en la evolución futura de la plataforma, con aplicaciones que van más allá de la simple mensajería.

En un mercado global donde las operadoras buscan integrar cada vez más servicios digitales de valor añadido, el papel de plataformas como Telegram no solo redefine la experiencia del usuario, sino que también introduce nuevos actores y modelos al tablero de juego de las telecomunicaciones.

Con mil millones de usuarios y una comunidad que sigue creciendo, Telegram se perfila como un actor clave en la batalla por el control de las comunicaciones digitales. Su expansión representa una oportunidad, pero también un reto, para quienes lideran la infraestructura y el acceso a las redes del futuro.

Fuente: Noticias Revista Cloud

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