Las conexiones de 10 Gb/s (lo que muchas operadoras venden como “10.000 megas”) empiezan a asomarse como la siguiente gran subida de techo en la fibra. Y con ese salto llega una nueva oleada de confusión doméstica: el usuario contrata 10.000, abre una descarga y ve 800, 900 o 1.000 MB/s… y la sospecha aparece en segundos: “me están dando menos de lo prometido”.
En muchísimos casos, la explicación no está en una estafa, sino en dos realidades muy terrenales:
- Se están mezclando unidades (Mb vs MB).
- En 10 Gb/s, el cuello de botella casi nunca es la fibra: suele ser el Wi-Fi, el router, la tarjeta de red, el cableado, el PC o el servidor desde el que se descarga.
La trampa no es la velocidad: es la letra
La velocidad de Internet se comercializa en megabits por segundo (Mb/s). En cambio, la mayoría de aplicaciones de descarga muestran megabytes por segundo (MB/s).
- Mb (megabit): unidad habitual de velocidad de transmisión en redes.
- MB (megabyte): unidad habitual para tamaño de archivo y para lo que ves en descargas.
Y aquí está la conversión que lo explica todo:
8 bits = 1 byte
Por tanto: 8 Mb = 1 MB
El cálculo que debería hacer cualquiera con “10.000 megas”
Si la conexión contratada es 10.000 Mb/s, la velocidad máxima teórica en MB/s sería:
10.000 ÷ 8 = 1.250 MB/s
Ese 1.250 MB/s es el techo matemático ideal, en condiciones perfectas, con equipos capaces y sin pérdidas ni sobrecargas. Así que cuando una descarga marca 900 MB/s, no significa “me llega el 9%”. Significa “me llega una cifra enorme… pero no el máximo absoluto”, y eso puede ser perfectamente normal.
Por qué casi nunca se ven 1.250 MB/s clavados
En redes reales, una parte del ancho de banda se va en el propio funcionamiento de la transmisión. No es “velocidad robada”, es “velocidad gastada” en que Internet funcione:
- Cabeceras y encapsulación (Ethernet, IP, TCP/UDP).
- Control de flujo, confirmaciones y gestión de congestión (especialmente en TCP).
- Retransmisiones si hay pérdidas (interferencias, saturación, problemas de cableado).
- Congestión en algún tramo (router, red del operador, peering, servidor remoto).
En una línea de 10 Gb/s, si todo acompaña, es normal moverse cerca del techo… pero no siempre pegado a él. Además, a partir de este nivel, aparece un factor crítico: no basta con “tener 10 Gb/s”; hace falta que todo el camino sea de 10 Gb/s o superior.
En 10 Gb/s, el problema suele estar dentro de casa
Cuando alguien pasa de 600 Mb/s o 1 Gb/s a 10 Gb/s, descubre una verdad incómoda: su red doméstica era “rápida” solo porque el techo era más bajo. Con 10 Gb/s, salen a la luz limitaciones típicas:
1) Wi-Fi: casi nunca es “10 Gb/s reales”
Incluso con estándares modernos, el Wi-Fi depende de distancia, paredes, interferencias y saturación del canal. Es habitual que el Wi-Fi se quede muy por debajo del rendimiento sostenido que exige una línea de 10 Gb/s. En la práctica, para comprobar 10 Gb/s de verdad, lo normal es usar cable.
2) Router y switches: tener fibra 10G no significa tener LAN 10G
Muchos routers domésticos tienen puertos 1 GbE o, como mucho, 2,5 GbE. Si el puerto LAN al que está conectado tu equipo no es 10G, nunca verás velocidades de 10G en ese dispositivo, por muy rápida que sea la fibra.
3) Tarjeta de red: necesitas 10 GbE (de verdad)
Un equipo con una tarjeta de red de 1 GbE tiene un techo práctico de alrededor de 125 MB/s (en el mejor de los casos). Para aprovechar 10 Gb/s hace falta una NIC 10 GbE (RJ45 o SFP+) y que negocie correctamente.
4) Cableado: no todo vale para 10G sostenidos
El cable “de siempre” puede funcionar… o puede convertirse en el cuello de botella. A 10G, el estado del cable y la calidad de la instalación importan mucho más. Si hay empalmes, latiguillos viejos o rosetas dudosas, aparecen errores y retransmisiones que hunden el rendimiento.
5) El almacenamiento manda: escribir a 1 GB/s no es trivial
Para descargar a 900–1.200 MB/s, el equipo tiene que escribir a esa velocidad. Un HDD mecánico no suele poder. Un SSD SATA puede quedarse corto en escritura sostenida, y el “escenario ideal” suele pasar por SSD NVMe con buen rendimiento sostenido. Además, si la descarga implica descompresión, verificación o antivirus en tiempo real, también puede bajar la cifra.
Otra realidad: las descargas no son tests de velocidad
Una prueba de velocidad está diseñada para exprimir la línea, usando servidores optimizados y, a menudo, múltiples flujos a la vez.
Una descarga real depende de:
- El servidor (capacidad y límites por usuario).
- La ruta y el peering.
- El número de conexiones simultáneas que use la app.
- La carga del momento.
Por eso, con 10 Gb/s contratados, es posible ver un test espectacular y una descarga concreta quedarse en 700–900 MB/s sin que la operadora esté “capando” nada. Puede ser el servidor, puede ser la aplicación, o puede ser tu propio equipo.
Cómo comprobar si tu 10 Gb/s está rindiendo como debe
Una verificación razonable suele seguir un orden sencillo:
- Prueba por cable directo (sin PLC, sin repetidores).
- Comprueba que tu tarjeta de red negocia a 10 Gb/s y que el puerto del router/switch también es 10G.
- Usa varios tests y en horarios distintos.
- Para descargas, prueba con fuentes que realmente puedan entregar ese caudal (no todas pueden).
- Si por cable va muy bien y por Wi-Fi no, el diagnóstico suele ser claro: no es la fibra, es el Wi-Fi.
A estas velocidades, el “misterio” muchas veces se reduce a lo mismo: la fibra ya no es el cuello de botella; lo es todo lo demás.
Preguntas frecuentes
¿A cuántos MB/s equivalen 10.000 Mb/s (10 Gb/s)?
En teoría, 1.250 MB/s (10.000 ÷ 8). En la práctica, es habitual ver algo menos por sobrecargas y límites del hardware/servidor.
Si tengo 10 Gb/s, ¿por qué no paso de 900 MB/s descargando?
Porque la descarga depende del servidor y porque tu red doméstica (router, puerto LAN, tarjeta 10 GbE, cableado) y tu almacenamiento pueden estar limitando el rendimiento.
¿Se puede medir 10 Gb/s por Wi-Fi?
Es difícil lograr 10 Gb/s sostenidos por Wi-Fi en un entorno doméstico real. Para comprobar el rendimiento de una línea 10G, lo más fiable suele ser Ethernet con equipo 10 GbE.
¿Qué necesito en casa para aprovechar una fibra de 10 Gb/s?
Como mínimo: puertos 10G en router/switch, tarjeta de red 10 GbE en el equipo, cableado en buen estado y almacenamiento suficientemente rápido (habitualmente SSD NVMe para sostener altas escrituras).
vía: Revista Cloud
