Orange inicia el apagado del 3G en España y reabre el debate del 2G

Orange, integrada en MásOrange, ha elegido Zamora y Roquetas de Mar como las dos primeras ciudades para comenzar el apagado progresivo de su red 3G en España. El despliegue arranca en marzo de 2026 y servirá como banco de pruebas antes de extenderse a otras zonas del país durante los próximos meses. La decisión marca un nuevo paso en una transición que ya estaba anunciada en el sector, pero que ahora empieza a hacerse visible para clientes, empresas y servicios que todavía dependen de redes móviles antiguas.

El movimiento no llega aislado. Orange ya había comunicado a escala europea que retiraría gradualmente las tecnologías 2G y 3G entre 2025 y 2030, con una hoja de ruta distinta según cada país. En el caso de España, esa planificación apuntaba al apagado del 3G y a una retirada posterior del 2G, con el objetivo de reutilizar espectro para reforzar 4G y 5G. El propio Gobierno español abrió en diciembre de 2025 una consulta pública para ordenar ese proceso y evitar problemas en usuarios, dispositivos conectados y servicios críticos.

Zamora y Roquetas de Mar, el inicio de una transición que ya no tiene marcha atrás

La noticia confirma algo que el mercado llevaba tiempo descontando: el 3G ha entrado en su fase final en España. Esta tecnología, que fue clave para popularizar internet móvil, videollamadas y navegación desde el teléfono a comienzos de los años 2000, ha quedado superada por redes más eficientes. Mantenerla activa consume espectro, energía y recursos operativos que los operadores prefieren dedicar a 4G y 5G, redes con más capacidad, menor latencia y mejor rendimiento por MHz. El Ministerio para la Transformación Digital lo resumió con claridad en su consulta pública: seguir sosteniendo 2G y 3G implica más coste, más consumo energético y menos capacidad y seguridad que las redes actuales.

En el caso concreto de Orange, el grupo ya había explicado que la desconexión de 2G y 3G permitirá mejorar cobertura y capacidad de 4G y 5G tanto en áreas urbanas como rurales, además de elevar la resiliencia y la eficiencia energética de la red. El apagado del 3G libera sobre todo espectro en bandas como 2.100 MHz y parte de 900 MHz, que después puede reutilizarse para dar más músculo a tecnologías actuales sin necesidad de levantar nuevas torres en muchos casos. Ese es uno de los grandes motivos técnicos detrás de la retirada.

La diferencia ahora es que esa teoría pasa a la práctica. Zamora y Roquetas de Mar se convierten en las primeras referencias reales de cómo reaccionan los clientes y qué incidencias aparecen cuando la cobertura 3G desaparece por completo en una zona. Aunque la mayoría de móviles actuales ya trabajan sobre 4G o 5G, el problema no está solo en los smartphones antiguos. También afecta a ascensores, alarmas, datáfonos, localizadores, routers industriales, teleasistencia o equipos de monitorización que siguen usando 3G o 2G como vía principal de comunicación.

Vodafone ya ha empezado y Telefónica lleva tiempo reduciendo sus redes legadas

Orange no es la primera operadora en mover ficha. Vodafone España reconoce en su propio mapa de cobertura que está apagando su red 3G a lo largo de 2025 de manera escalonada, dentro de un proceso de modernización para mejorar 4G y 5G y optimizar el uso de frecuencias. La operadora sostiene que los usuarios no deberían verse afectados salvo quienes sigan utilizando terminales antiguos compatibles solo con 3G. Es decir, el apagado del 3G ya no es una previsión a futuro: en España ya está en marcha en varios operadores.

Telefónica, por su parte, lleva años describiendo el cierre de sus redes 2G y 3G como parte de su transformación tecnológica. En documentación corporativa reciente llegó a señalar 2025 como fecha de culminación del apagado del 3G en España, aunque en paralelo el propio grupo sigue hablando de una retirada gradual de tecnologías antiguas. Eso refleja bien la realidad del mercado: una cosa es la hoja de ruta corporativa y otra el ritmo exacto con el que desaparecen capas de red, frecuencias y servicios heredados en cada territorio.

De hecho, el Gobierno no ha abierto una consulta pública por casualidad. En su documento reconoce que la transición exige definir calendarios por operador y tecnología, planes de migración de dispositivos 2G y 3G, medidas de acompañamiento a usuarios y mecanismos para garantizar la continuidad del 112. También menciona expresamente dispositivos como eCall, alarmas, ascensores, geolocalizadores o servicios dirigidos a personas mayores, usuarios de teleasistencia o habitantes de zonas rurales. Eso muestra que el problema ya no es técnico, sino también social y regulatorio.

El 1G ya desapareció; el 2G resiste porque aún tiene trabajo que hacer

La historia ayuda a entender por qué el 3G cae antes que el 2G en muchos países. En España, la telefonía móvil analógica de primera generación, popularizada por MoviLine, nació en 1990 y se mantuvo hasta 2004. Aquella red 1G ya quedó atrás hace más de dos décadas, barrida por el salto a la telefonía digital. El 2G, en cambio, se ha mostrado extraordinariamente resistente porque sigue siendo suficiente para muchos usos de bajo consumo: SMS, ciertas comunicaciones máquina a máquina, alarmas, telemetría o equipos industriales sencillos.

Por eso el 2G se apaga más tarde. Orange ha mantenido a nivel europeo la referencia de 2030 para la retirada de la tecnología heredada que siga viva tras el fin del 3G, mientras que en España el debate sobre esa red continúa abierto porque todavía sostiene una parte del parque IoT y de los servicios críticos de bajo ancho de banda. Dicho de otro modo: el 3G muere antes porque ya no aporta casi nada que no pueda hacer mejor el 4G; el 2G sigue vivo porque, aunque parezca obsoleto, todavía resuelve necesidades muy concretas y muy extendidas.

La consecuencia práctica es clara. Para la mayoría de usuarios con móviles 4G o 5G, el apagado del 3G apenas debería notarse e incluso puede traducirse en mejor cobertura y voz sobre LTE de más calidad. Para empresas, ayuntamientos, comunidades de vecinos y sectores con dispositivos conectados antiguos, en cambio, el reto es otro: auditar equipos, sustituir hardware y planificar la migración antes de que la desconexión les deje sin servicio. Ahí es donde se va a jugar de verdad el impacto del apagado.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empieza Orange a apagar el 3G en España?

Orange, dentro de MásOrange, inicia el apagado del 3G en marzo de 2026 con un despliegue piloto en Zamora y Roquetas de Mar, antes de ampliarlo a más zonas del país.

¿Qué operadores ya están apagando el 3G en España?

Vodafone España confirma que está apagando su red 3G de forma escalonada durante 2025. Telefónica lleva tiempo reduciendo sus redes legadas y ha situado el fin del 3G dentro de su proceso de modernización, aunque con una transición gradual. Orange acaba de comenzar su fase piloto en 2026.

¿Por qué se apaga antes el 3G que el 2G?

Porque el 3G ocupa espectro que puede reutilizarse mejor en 4G y 5G y porque su utilidad residual es menor. El 2G, aunque mucho más antiguo, todavía se usa en alarmas, ascensores, telemetría y otros dispositivos IoT o M2M de bajo consumo.

¿Qué dispositivos pueden dejar de funcionar con el fin del 3G?

Además de móviles antiguos compatibles solo con 3G, pueden verse afectados datáfonos, alarmas, ascensores, sistemas eCall, localizadores GPS, routers y otros equipos de conectividad industrial o de teleasistencia que sigan dependiendo de redes heredadas.

vía: bandaancha y Orange

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