LaLiga exporta sus “War Rooms” antipiratería: la batalla del fútbol en directo se globaliza (y sube la tensión en Internet)

LaLiga ha decidido internacionalizar su estrategia contra la piratería con la puesta en marcha de nuevas War Rooms fuera de España: centros de control donde equipos técnicos y legales coordinan, en tiempo real, la detección de emisiones ilegales y la solicitud de bloqueos mientras el partido sigue en juego. El movimiento busca cubrir franjas horarias y mercados clave —con salas ya anunciadas en Buenos Aires y Riad— y, sobre todo, atacar el problema “más cerca del origen” de la señal.

El planteamiento parte de una premisa que LaLiga repite desde hace meses: llegar tarde no sirve. Un cierre “a posteriori” puede tener valor simbólico o judicial, pero cuando el daño económico ocurre durante los 90 minutos, la respuesta —según su visión— debe ser operativa y casi inmediata. En los Desayunos de Europa Press, Javier Tebas llegó a situar la caída de la piratería en torno al 60% en España durante la temporada, aunque a la vez dejó claro que para LaLiga esa cifra no es suficiente y que el objetivo real es acercarse al 100%.

Cómo funciona una War Room (y por qué el directo lo cambia todo)

El concepto es sencillo, pero la ejecución es compleja: durante los encuentros, sistemas de monitorización detectan nuevas fuentes pirata casi en tiempo real. A partir de ahí, el equipo coordina acciones de mitigación que pueden incluir:

  • identificación de la señal y sus puntos de distribución,
  • actualización dinámica de listas de dominios/IP vinculadas a la emisión,
  • escalado de avisos a operadores y actores de la cadena (según el marco disponible),
  • seguimiento de rebotes (cuando el pirata cambia de infraestructura para esquivar el bloqueo).

En España, la War Room ya opera con un equipo de más de 20 personas, según se ha explicado públicamente. La novedad es la capa internacional: extender esa capacidad a otros países para sostener una respuesta más continua, repartir carga operativa y ampliar el radio de acción frente a redes que, por definición, cruzan fronteras.

El motivo de fondo: la piratería se ha “industrializado”

Para LaLiga, la piratería de fútbol hace tiempo que dejó de ser un fenómeno de webs aisladas. Hoy se apoya en infraestructuras distribuidas, servicios de intermediación y mecanismos de ocultación (CDNs, proxys, cifrado, rotación de endpoints, redes P2P y, en algunos casos, VPN). Ese cambio empuja a una defensa también más “industrial”: más automatización, más coordinación y más operaciones en directo.

Esta es la lógica que explica por qué Tebas insiste en que la guerra se decide durante el partido. Si la señal pirata cae a los 10 minutos, el perjuicio potencial es menor. Si cae al día siguiente, la mayoría del impacto ya se produjo.

El gran problema: el “daño colateral” de los bloqueos

La parte más controvertida de esta estrategia no es que LaLiga persiga emisiones ilegales —eso es esperable—, sino cómo se ejecuta en Internet cuando se recurre a bloqueos de infraestructura compartida. El bloqueo por IP puede afectar a servicios legítimos que comparten alojamiento, redes o capas de protección. De hecho, el choque con Cloudflare se ha convertido en el ejemplo más visible: LaLiga acusa a la compañía de actuar como “escudo” para la piratería, mientras Cloudflare defiende que no aloja contenido y que su función es de seguridad y rendimiento, por lo que considera desproporcionados ciertos bloqueos.

El debate se agravó en 2025, cuando se denunciaron interrupciones en sitios perfectamente legales durante jornadas con fútbol, precisamente por ese efecto colateral de cortar “bloques” de infraestructura en lugar de un objetivo único. LaLiga, por su parte, ha defendido en comunicados que no realiza bloqueos “masivos e indiscriminados” y que actúa con base en evidencias técnicas sobre IPs vinculadas a la distribución ilegal.

Además, esta batalla no se libra solo en el plano mediático: ha habido resoluciones judiciales en España que han respaldado el bloqueo de direcciones IP asociadas a la distribución de contenido pirata, en un contexto de recursos y disputas sobre proporcionalidad y perjuicios.

Próximo frente: VPN y P2P (y el riesgo de tensar aún más la red)

En paralelo, Tebas ha deslizado que LaLiga busca avances sobre el uso de VPN. Aquí el terreno es delicado: una VPN es una herramienta legítima, usada por empresas y ciudadanos por privacidad y seguridad, pero también puede emplearse para eludir bloqueos o restricciones geográficas. En sus declaraciones, Tebas apuntó a que “hay diferentes formas de piratear” y mencionó el salto a P2P y VPN como parte del “juego del gato y el ratón”.

El problema práctico es que, si la respuesta técnica y legal se endurece sin medidas de precisión y salvaguardas claras, la red se vuelve un campo minado para terceros: servicios que nada tienen que ver con el fútbol pueden quedar atrapados en bloqueos, degradaciones o falsos positivos.

Tabla rápida: antipiratería “clásica” vs War Rooms en directo

EnfoqueVentaja principalRiesgo principal
Retiradas y cierres post-partido (takedowns)Menor impacto en infraestructura compartida; más trazabilidad legalLlega tarde: el directo ya se consumió
Bloqueos durante el directo (IP/dominio)Impacto inmediato sobre la emisión y su audienciaDaño colateral si se bloquea infraestructura compartida
War Rooms (operación coordinada en tiempo real)Velocidad + coordinación técnica/legal + reacción a rebotesEscala el conflicto con actores de Internet y aumenta la presión regulatoria

Una batalla que anticipa un choque mayor en Europa

LaLiga también ha buscado respaldo institucional para normalizar mecanismos más rápidos de bloqueo durante eventos en vivo, en una línea parecida a la que se debate en otros países. El sector audiovisual lleva tiempo presionando para que la respuesta sea “tan rápida como el streaming ilegal”, mientras que parte del ecosistema de Internet pide garantías: transparencia, mínima afectación a terceros, mecanismos de reclamación ágiles y auditorías sobre el impacto real de los bloqueos.

En el centro de todo está una realidad incómoda: el fútbol es un contenido premium y el directo es su activo más valioso. Pero Internet funciona con capas compartidas. Cuando se combate un delito usando herramientas “de red” (y no quirúrgicas), la probabilidad de romper cosas que no tenían nada que ver sube con la escala. Y LaLiga, con sus War Rooms internacionales, acaba de anunciar precisamente eso: más escala.


Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente una “War Room” de LaLiga y qué hace durante un partido?
Es un centro operativo con perfiles técnicos y legales que monitoriza emisiones pirata en tiempo real y coordina acciones para interrumpirlas durante el directo, priorizando la velocidad de respuesta.

¿Por qué algunos bloqueos antipiratería pueden tumbar webs legítimas?
Porque muchas webs comparten infraestructura (CDNs, hosting, rangos de IP). Si el bloqueo se hace por IP/rango, puede afectar a servicios no relacionados.

¿Puede LaLiga “prohibir” el uso de VPN?
No. Una VPN es legal y tiene usos legítimos. El debate suele girar alrededor de cómo se aplica el bloqueo cuando hay herramientas de ocultación o evasión, y qué obligaciones (si las hubiera) se pretenden exigir a ciertos proveedores.

¿Cómo puede protegerse una empresa si su web cae por un bloqueo colateral?
Documentando hora/fecha del incidente, identificando el punto de fallo (DNS, IP, CDN), contactando con su proveedor (hosting/CDN) y escalando al operador si procede. En casos repetidos, conviene revisar arquitectura (multi-CDN, IP dedicada, rutas alternativas) para reducir dependencia de rangos compartidos.

fuentes: bandaancha.eu y elchapuzasinformatico

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