En España, hablar de jubilación sigue siendo, para muchos, una conversación aplazada. No siempre por desinterés: a menudo es una mezcla de prioridades urgentes, salarios tensionados y una sensación difusa de que “ya se verá”. Sin embargo, los datos empiezan a dibujar un patrón preocupante. La IV Encuesta Paneuropea de Pensiones —realizada entre julio y agosto de 2025 a más de 12.700 consumidores de 12 países— revela que el 49 % de los españoles no ahorra para la jubilación, nueve puntos por encima de la media europea. La cifra no solo refleja una brecha con Europa; también expone una vulnerabilidad silenciosa en un país donde la pensión pública continúa siendo el gran pilar psicológico del retiro.
El retrato es especialmente elocuente cuando se mira el “por qué” del no ahorro. Entre quienes no apartan dinero para la jubilación, el 56 % dice que le gustaría empezar, pero el deseo se atasca en la realidad: 8 puntos afirman que lo harían pronto, 30 puntos reconocen que no pueden permitírselo y 18 puntos admiten que no tienen información suficiente sobre productos de previsión social complementaria. A ese grupo se suma otro bloque no menor: el 31 % declara no estar interesado en ahorrar para la jubilación, ya sea por contar con otras fuentes de ingresos o por otras razones. La conclusión, por incómoda que sea, es clara: el problema no es únicamente cultural; también es económico y, sobre todo, informativo.
Un país que ahorra poco… y ahorra tarde
La encuesta no deja mucho margen para el autoengaño. Solo un 25 % de los españoles cuenta con un plan de pensiones individual, seis puntos por debajo de la media europea. Pero la brecha más significativa aparece donde muchos países han construido su “segunda capa” de protección: los planes de empresa. En España, únicamente el 15 % ahorra a través de un plan promovido por su empleador, frente al 28 % europeo. Es una diferencia que pesa, porque el ahorro vinculado al empleo suele ser el mecanismo más eficaz para convertir una intención difusa en un hábito estable.
De hecho, casi tres de cada cuatro encuestados españoles (73 %) creen que se debería incentivar a las empresas para incluir automáticamente a los trabajadores en un plan de pensiones de empresa, siempre con opción de darse de baja (el llamado automatic enrolment). Que este apoyo sea cinco puntos superior a la media europea sugiere algo más profundo: no es que los españoles rechacen la previsión complementaria, sino que desconfían de que vaya a ocurrir sin un “empujón” estructural.
El papel del asesoramiento: cuando la jubilación se vuelve “real”
Otra lectura relevante del estudio es qué activa el cambio de comportamiento. Entre quienes han comenzado a ahorrar, el 28 % lo hizo tras recibir orientación de un intermediario o asesor, y el 22 % gracias a planes de empresa. Llama la atención un tercer motor, menos formal y más contemporáneo: el 26 % se vio impulsado por amigos o redes sociales. Y aparece un elemento que conecta con el modo en que hoy se consumen servicios: un 20 % menciona sistemas de seguimiento de pensiones (pension tracking systems). En cambio, solo un 3 % atribuye su decisión a campañas públicas de concienciación.
Aquí hay una lectura casi editorial: cuando la jubilación se comunica como un concepto abstracto, se ignora; cuando se presenta como un dato comprensible, trazable y comparable —ya sea por un profesional, una herramienta digital o incluso un entorno social—, se vuelve accionable.
Seguridad ante todo: el ahorro quiere certezas, no aventuras
La preferencia española también revela prudencia. El 78 % prioriza productos que garanticen al menos la devolución del capital invertido (frente al 81 % europeo). Solo el 22 % opta por alternativas con mayor potencial de rentabilidad aunque impliquen más riesgo, ligeramente por encima del promedio europeo. Y en el cobro, la inclinación es hacia la estabilidad: el 44 % prefiere una renta vitalicia, mientras el 30 % escogería un pago único; el 11 % optaría por retiradas ocasionales manteniendo el dinero invertido y el 15 % elegiría una combinación de todas las opciones.
Este sesgo conservador no es necesariamente una mala noticia: puede interpretarse como una demanda de productos claros y comparables, algo que encaja con otro dato potente del informe: el 70 % considera que una etiqueta nacional o europea que certifique requisitos estandarizados ayudaría a decidir, muy por encima del 49 % europeo.
La gran paradoja: se confía en el “nivel de pensión” pero se teme el “nivel de vida”
El estudio también captura una contradicción típica del debate español. Los encuestados esperan recibir, de media, el 61 % de su último salario a través de pensiones públicas y ocupacionales, frente al 53 % europeo. Entre los mayores de 51 años, esa expectativa sube al 71 %. Sin embargo, cuando se pregunta por suficiencia real, el optimismo se desinfla: solo el 13 % confía en que la pensión pública será suficiente para mantener su nivel de vida, y el 53 % cree que necesitará ahorro complementario (aunque este porcentaje es inferior al europeo, 58 %).
La confianza en mantener un nivel de vida confortable se queda en 2,8 puntos sobre 5, en línea con Europa. Es decir: el español medio intuye que necesitará complementar… pero no está construyendo todavía el mecanismo para hacerlo, o lo está dejando para “cuando se pueda”.
Una opinión difícil de evitar: sin segundo pilar, el riesgo se individualiza
El debate de fondo no es solo cuánto se ahorra, sino cómo se reparte el riesgo. Cuando el ahorro previsional depende casi por completo de decisiones individuales, el sistema tiende a penalizar a quienes tienen ingresos irregulares, menos información o menor acceso a asesoramiento. Y eso agranda desigualdades ya existentes.
La encuesta sugiere, además, una pista práctica para políticas y empresas: dos de cada tres españoles prefieren recibir información sobre pensiones en formato digital, con opción de papel. El canal está claro. El reto es convertirlo en claridad: herramientas de seguimiento, comparativas simples, y una cultura de previsión que no se active solo cuando la jubilación está a la vuelta de la esquina.
Porque, en último término, la jubilación no es un problema “del futuro”. Es una decisión acumulativa. Y cuando la mitad del país no está acumulando nada, el país está decidiendo —aunque no lo parezca— qué nivel de vulnerabilidad acepta para mañana.
Preguntas frecuentes
¿Por qué tantos españoles no ahorran para la jubilación aunque quieran hacerlo?
La encuesta apunta principalmente a dificultades económicas y falta de información: entre quienes no ahorran, una parte relevante afirma que no puede permitírselo ahora o no entiende bien los productos disponibles.
¿Qué son los planes de pensiones de empresa y por qué España está por detrás?
Son esquemas de ahorro promovidos desde el empleador. En España, solo un 15 % declara ahorrar así, frente al 28 % europeo, lo que reduce el peso del “segundo pilar” de la previsión complementaria.
¿Qué significa la inscripción automática (automatic enrolment) en un plan de empresa?
Es un modelo en el que el trabajador entra por defecto en un plan (con derecho a darse de baja si lo desea). El 73 % de los encuestados españoles apoya incentivar este enfoque.
¿Qué tipo de productos prefieren los españoles para ahorrar de cara a la jubilación?
Predominan los productos que garantizan al menos la devolución del capital (78 %) y fórmulas de cobro estables como la renta vitalicia (44 %), por encima del pago único.
