Desde el 1 de enero de 2026, la señal V-16 conectada pasa de ser una recomendación a convertirse en el dispositivo obligatorio de preseñalización de peligro en España. Y con esa obligatoriedad, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha activado un mecanismo que, en la práctica, se parece mucho a una “ITV” del producto: no basta con homologar una baliza una vez y olvidarse, sino que se exige demostrar de forma periódica que lo que sale de la línea de producción sigue siendo equivalente a lo que se certificó originalmente.
Para un administrador de sistemas —acostumbrado a auditorías, control de cambios, trazabilidad y “compliance”— el planteamiento es familiar: certificación inicial + vigilancia continua + acciones correctivas con plazos. La diferencia es que aquí hablamos de un dispositivo físico que, además, es un IoT regulado: emite luz, se alimenta de batería, se posiciona por GNSS y se conecta a redes móviles (LPWA) para reportar eventos a la plataforma DGT 3.0.
Qué está haciendo exactamente la DGT: control periódico de conformidad de producción
El marco que utiliza la DGT se articula en un Escrito Directriz que define el procedimiento de verificación periódica del control de la producción (CoP, “Conformity of Production”) de las señales V-16 conectadas.
La idea clave es sencilla: aunque un modelo haya superado la certificación, la DGT quiere asegurar que:
- el fabricante mantiene un sistema de calidad que garantice estabilidad del proceso,
- el producto comercializado conserva las características técnicas requeridas,
- y, especialmente, se mantiene la conectividad real con la red pública y con DGT 3.0.
En términos operativos, esto se traduce en auditorías, revisión documental, petición de evidencias y, cuando corresponda, envío de muestras para ensayos.
Calendario de inspecciones: primera revisión al año y, después, cada 2 años
El procedimiento define una secuencia periódica a lo largo de la vida útil del dispositivo (la DGT contempla un horizonte de 12 años), con un patrón claro:
- Primera verificación: dentro del primer año desde la certificación inicial, de forma presencial (in situ).
- Verificaciones posteriores: como máximo cada 2 años, alternando modalidades:
- una revisión documental (con evidencias, posibles muestras a ensayo, etc.),
- y una revisión presencial (auditoría en instalaciones del solicitante o fábrica, según lo que se verifique).
Visto desde “mentalidad sysadmin”: el fabricante no solo debe “pasar la auditoría de arranque”, sino sostener un ciclo continuo de control de calidad + evidencias + pruebas. Si el producto evoluciona (componentes, firmware, módem, proveedor de conectividad…), hay que poder demostrar que no se rompe la equivalencia con el modelo certificado.
Qué se controla: no es solo luz y batería, también telemetría y conectividad
La parte más interesante (y a menudo menos entendida por el consumidor) es que la V-16 conectada no es una simple luz. Es un dispositivo conectado a un sistema nacional. Y ahí entran requisitos técnicos que recuerdan a un “contrato de integración” con una plataforma.
El modelo de certificado de pruebas de conexión a DGT 3.0 recoge condiciones muy concretas para el envío de información a través del Punto de Acceso Nacional (NAP), entre ellas:
- acceso a la plataforma con certificado digital,
- implementación de los protocolos e interfaces de la resolución aplicable,
- envío de mensajes de activación y desactivación,
- envío de la señal de activación 100 segundos después del encendido físico,
- mantener una frecuencia de envío cada 100 segundos,
- y proporcionar una precisión de posicionamiento inferior a 5 metros.
Dicho de otro modo: si la conectividad falla, si el firmware se comporta distinto, si el módulo de comunicación cambia o si el GNSS degrada precisión, el dispositivo puede dejar de cumplir.
Qué pasa si una baliza “no pasa la ITV”: plan correctivo y retirada de certificación
El procedimiento no se queda en un “aprobado/suspenso” abstracto. Define consecuencias:
- Si hay no conformidades, se acuerda un plan de acción correctiva.
- El plazo máximo para subsanar no conformidades no puede superar 3 meses.
- Si no se corrige, la DGT puede retirar la certificación V-16 del listado público, y en casos justificados o reiterativos se contempla llegar a medidas como instar retiradas en distribución y otras actuaciones asociadas.
Para el ecosistema, esto introduce un incentivo fuerte: el mercado de V-16 conectadas no se puede sostener con “lotes puntuales” o marcas efímeras. Hace falta una operación industrial capaz de mantener calidad, trazabilidad, soporte documental y continuidad.
La “lista negra” existe: modelos con certificado caducado (y por qué importa)
La DGT publica y actualiza un listado de marcas y modelos certificados, pero también incluye un apartado explícito de “certificados con vigencia finalizada”.
A modo de ejemplo, en ese apartado figuran modelos como:
- EMERGO 2 (P1)
- EMERGO 2 (P2)
- FLASHLED SOS V16 IoT
- LEDONE Connected
Con fechas de fin de vigencia reflejadas en el propio listado (en 2025 aparecen vencimientos en abril, junio y septiembre).
Esto tiene implicaciones prácticas inmediatas:
- Para compras nuevas: obliga a verificar en el momento de compra que el modelo sigue vigente en el listado.
- Para flotas: dispara la necesidad de inventariado (“asset management”): qué modelo hay en cada vehículo, qué vigencia tiene, qué conectividad incorpora y qué política de sustitución aplica.
- Para integradores y distribuidores: introduce riesgo reputacional y de soporte si venden modelos que pueden perder vigencia o quedar en situación dudosa.
Recomendaciones prácticas (en clave sysadmin) para no llevarse sorpresas
- Trata la V-16 como un activo IoT regulado, no como un accesorio. Inventario, control de versiones (hardware/firmware si aplica) y trazabilidad por lote.
- Verifica el modelo exacto en el listado de la DGT (no basta con la marca o “parecido”).
- Planifica sustitución: si la vida útil es de 12 años, tu política de flota debería contemplar renovaciones, incidencias de conectividad y cambios normativos.
- Exige documentación del fabricante/importador: certificación, evidencias de conectividad, y garantías de continuidad operativa (especialmente si hay componentes de servicio asociados).
- Piensa en escenarios de fallo: cobertura móvil, degradación de GNSS, fallos de activación/desactivación, y cómo impacta en el cumplimiento real.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto revisará la DGT la conformidad de las balizas V-16 conectadas?
La primera verificación se activa dentro del primer año desde la certificación y, a partir de ahí, el control se realiza como máximo cada 2 años, alternando revisión documental y presencial.
¿Qué significa que una baliza pierda la certificación V-16?
Que la DGT puede retirarla del listado de certificados publicados y, si no se corrigen las no conformidades, pueden aplicarse medidas adicionales. Para el usuario, implica riesgo de quedarse con un dispositivo que ya no esté “en regla” según el listado vigente.
¿Qué se comprueba en la conectividad con DGT 3.0?
Entre otros puntos, el envío de mensajes de activación/desactivación y una cadencia de reporte, además de precisión de posicionamiento y cumplimiento de protocolos e interfaces definidos para el NAP.
¿Cómo puede una empresa controlar esto en una flota?
Con inventario por vehículo (modelo exacto), verificación periódica del listado oficial, y una política de renovación que contemple cambios de vigencia, incidencias de conectividad y sustitución preventiva.
Fuente: bandaancha y DGT
