Gmail se transforma en un “asistente” y no solo regala funciones: cambia la forma de usar el correo

Google está dando un paso que puede parecer pequeño —hacer gratuitas tres funciones de Inteligencia Artificial en Gmail—, pero que en realidad apunta a algo más profundo: el correo deja de ser una bandeja de entrada para convertirse en una capa de “decisión”. A partir de esta semana, cuentas personales en Estados Unidos empiezan a recibir sin coste Help Me Write (redacción asistida), Suggested Replies personalizadas (respuestas con tu tono) y resúmenes de hilos largos; la compañía afirma que la disponibilidad global llegará más adelante.

El anuncio llega acompañado de una prueba aún más ambiciosa: una nueva vista llamada AI Inbox, que no se limita a ordenar correos, sino que intenta convertir mensajes en “tareas” y “temas”. En la práctica, Gmail quiere que abras menos correos y tomes decisiones más rápido… aunque el precio sea cederle a la IA el mando del “qué importa” en tu día a día.

Lo que se vuelve gratis y por qué importa

Las tres funciones que pasan a estar disponibles sin suscripción son:

  • Help Me Write: redacta un correo desde cero con una instrucción (“responde formalmente”, “propón alternativas”) y permite retocar estilo y tono.
  • Suggested Replies personalizadas: ya no son solo respuestas tipo “¡Gracias!”; Gmail intenta sugerir respuestas que encajen con el contexto y con tu forma de escribir.
  • Resúmenes de conversaciones largas (AI Overviews / AI summaries): una tarjeta que resume en viñetas lo importante de un hilo extenso.

La clave no es solo “ahorrar tiempo escribiendo”. Es que Gmail empieza a tomar un rol que antes era humano: sintetizar, priorizar y proponer acciones.

El cambio grande: el correo como lista de tareas

AI Inbox es el salto conceptual. En lugar de ver una lista cronológica de emails, la nueva vista intenta mostrarte:

  • “Suggested to-dos”: cosas que deberías hacer (pagar, responder, llamar, confirmar, etc.).
  • “Topics to catch up on”: temas importantes que “conviene leer” pero que quizá no requieren acción inmediata.

De momento, Google lo está probando con “trusted testers” en EE. UU. y en navegador, y solo en cuentas personales.

Esto cambia el correo en tres sentidos:

  1. El email deja de ser archivo y pasa a ser “agenda”
    La bandeja se convierte en una interfaz de prioridades. El valor ya no está en “qué ha llegado”, sino en “qué tengo que hacer con ello”.
  2. La IA se mete en el tono y en la identidad
    Las respuestas sugeridas “a tu estilo” suenan bien para productividad, pero también pueden normalizar correos que parecen escritos por ti… sin serlo del todo. Esto afecta a cómo se percibe la autenticidad, especialmente en entornos laborales.
  3. Menos lectura, más “consumo” de resúmenes
    Resumir hilos reduce carga mental, pero también puede generar dependencia de una interpretación automática. Y si el resumen falla, puedes perder matices relevantes.

Privacidad y fiabilidad: el punto sensible

Google insiste en que estas funciones se pueden desactivar y que no utiliza el contenido de Gmail para entrenar sus modelos Gemini.
Aun así, el debate no desaparece: para resumir, sugerir y priorizar, la IA tiene que analizar el contenido de los mensajes. Medios que han visto la función en pruebas subrayan que Google muestra avisos de que puede equivocarse, y recomiendan verificar siempre lo que la IA propone (fechas, importes, compromisos).

¿Y lo de pago?

Aunque estas tres funciones se liberan, Google mantiene extras para suscripciones (por ejemplo, “Proofread” y otras mejoras), dentro de su ecosistema de planes de IA.

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