Fotos de tus hijos en redes sociales: por qué podrías tener problemas cuando cumplan los 18 años

Durante años, publicar fotos de los hijos en redes sociales se ha vivido como un gesto cotidiano: una forma de compartir orgullo, rutina y recuerdos con familia y amigos. Pero esa normalidad tiene una “fecha de caducidad” jurídica y emocional. Cuando esos menores alcanzan la mayoría de edad, pueden mirar su huella digital con otros ojos… y exigir que se retire contenido que sus padres subieron sin pensar en el “yo” futuro que tendría que cargar con ello.

La cuestión no es solo moral (“¿me habría gustado que esto estuviera ahí?”), sino también legal. En España, las imágenes de una persona —y más si es menor— se cruzan con derechos muy concretos: derecho a la propia imagen, intimidad personal y familiar, y protección de datos. Y, al cumplir los 18 años, el hijo pasa a ser plenamente titular y gestor de esos derechos frente a terceros… y también, si se da el caso, frente a su propio entorno.

El problema no es la foto: es el contexto (y la permanencia)

Una foto inocente no suele ser un conflicto. El riesgo aparece cuando se juntan tres factores:

  • Identificación: nombre completo, uniforme del colegio, barrio, equipos deportivos, ubicación habitual.
  • Información sensible: problemas de salud, dificultades escolares, episodios de conducta, “anécdotas” humillantes, castigos, vídeos de rabietas.
  • Difusión y replicación: lo que hoy está “solo para amigos” mañana puede estar reenviado, re-subido, capturado o indexado.

Ese efecto acumulativo se conoce como sharenting (compartir en exceso la vida de los hijos). La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) viene advirtiendo de que publicar contenido de menores puede exponerles a riesgos de privacidad, suplantación, acoso o usos no previstos, además de conflictos posteriores dentro de la propia familia.

Qué cambia al cumplir los 18 años (y por qué puede estallar el conflicto)

Al llegar a la mayoría de edad, el hijo puede:

  1. Pedir la retirada de fotos y vídeos a quien los publicó (padres, familiares, amigos).
  2. Ejercer derechos frente a plataformas (supresión/eliminación, oposición, etc.).
  3. Acudir a la AEPD si entiende que hay un tratamiento de datos ilícito o no atendido.
  4. Reclamar por vía civil si considera vulnerados su honor, intimidad o propia imagen.

Y aquí entra un punto clave: el consentimiento no es “para siempre”. La Ley Orgánica 1/1982 establece que el consentimiento para intromisiones en honor, intimidad e imagen es revocable; además, regula cómo debe prestarse el consentimiento en el caso de menores en función de su madurez y representación legal.

En paralelo, en protección de datos, la Ley Orgánica 3/2018 fija reglas específicas para el tratamiento de datos de menores y, además, refuerza el derecho de supresión en entornos de redes sociales cuando la información se facilitó durante la minoría de edad.

Antes de los 18 ya hay fricción: el “umbral” de los 14 años

Muchos padres asumen que “hasta los 18 decido yo”. En datos personales, no funciona exactamente así: la normativa española fija en 14 años una referencia importante para el consentimiento del menor en determinados tratamientos basados en consentimiento. Esto no significa que, a partir de esa edad, el menor controle todo en la práctica familiar, pero sí introduce un cambio: la voluntad del adolescente pesa mucho más y, si hay conflicto, conviene actuar con prudencia y documentar acuerdos familiares.

Una idea incómoda: tu perfil “familiar” no siempre es un ámbito privado

Es habitual pensar que subir fotos “desde mi cuenta personal” equivale a un ámbito doméstico. Pero en redes sociales la frontera es difusa: perfiles con cientos de contactos, contenido compartible, cuentas abiertas, reels públicos, etiquetas y recomendaciones algorítmicas.

Y aunque exista un derecho de borrado/supresión, no siempre es automático: pueden influir factores como la difusión, la replicación o el interés público en casos concretos. La AEPD publica criterios y orientaciones sobre cómo se ponderan situaciones de supresión en determinados contextos.

Qué hacer hoy para no discutir mañana

Sin dramatizar, hay medidas sencillas que reducen riesgo y, sobre todo, evitan futuros choques familiares:

  • Evitar identificadores: nombre completo, centro educativo, ubicaciones repetidas, matrículas, dorsales, rutinas.
  • Nada de “contenido sensible”: salud, problemas escolares, situaciones humillantes, castigos o “bromas” que mañana puedan ser munición.
  • Revisar privacidad de verdad: cuenta privada, control de etiquetas, limitar quién comenta, desactivar re-compartidos cuando sea posible.
  • Pedir consentimiento en casa (sí, incluso con niños): acostumbrarles a decidir y a decir “no”.
  • Acordar reglas con familia: abuelos, tíos y amigos suelen ser el punto ciego.
  • Pensar en “audiencia futura”: compañeros de instituto, empleadores, clientes, parejas… no es paranoia; es realidad social.

Tabla rápida: qué puede pasar cuando tu hijo pida borrar contenido

Situación típicaQué puede pedir al cumplir 18A quiénResultado más habitual
Fotos en el perfil de los padresEliminación del contenidoA los padresSe borra si hay acuerdo; si no, escala el conflicto
Fotos en cuentas de familiares/amigosRetirada y no re-subidaA quien lo publicóDepende de la relación; a veces requiere insistencia
Contenido en Instagram/TikTok/X/FBSupresión por la plataformaA la red socialPuede prosperar si identifica el contenido y acredita su solicitud
Fotos que aparecen en buscadoresDesindexación (no “borrar Internet”)A buscadores y webs origenSuele requerir gestionar origen + buscador

Preguntas frecuentes

¿Puedo subir fotos de mi hijo si mi cuenta es privada?

Puede reducir el riesgo, pero no lo elimina: capturas, reenvíos y cambios de configuración existen. La prudencia depende más del tipo de contenido (identificable/sensible) que del candado de “privado”.

¿A partir de qué edad puede mi hijo decidir sobre sus fotos?

A los 18 años tiene plena capacidad para ejercer derechos. Antes, la normativa española fija referencias específicas para menores, incluido el umbral de 14 años en tratamientos basados en consentimiento, lo que hace recomendable escuchar y respetar su criterio mucho antes.

¿Qué hago si un familiar publica fotos de mi hijo sin permiso?

Lo más eficaz suele ser pedir retirada directa y fijar reglas claras. Si el conflicto persiste y la difusión es relevante, puede valorarse ejercer derechos ante la plataforma y, en casos graves, asesoramiento legal.

¿Se puede borrar una foto antigua que ya está por todas partes?

A veces se puede eliminar el origen y pedir retirada en plataformas, pero cuando hay copias, la estrategia realista es “reducir superficie”: cortar el origen, limitar réplicas y gestionar buscadores cuando aplique.

Fuente: Fotos de tus hijos en redes sociales

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