El teléfono móvil lleva años sonando con una mezcla incómoda de rutina y sospecha. Para muchos ciudadanos, una llamada desconocida ya no es una simple interrupción: puede ser una oferta insistente, un intento de venta agresiva o, en el peor de los casos, una estafa que juega con la urgencia y la confusión. En ese escenario, el Gobierno ha movido ficha con una propuesta que busca poner orden en un terreno donde la línea entre lo comercial y lo fraudulento a menudo se difumina: crear un rango de numeración específico para identificar llamadas comerciales, con el prefijo 400.
La medida se articula a través de dos resoluciones impulsadas por la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales y sometidas a audiencia pública. La intención es que las llamadas de venta de productos o servicios solo puedan originarse desde números que empiecen por 400 y tengan nueve dígitos. Dicho de forma sencilla: si el usuario ve un 400 al inicio, sabrá que detrás hay una intención comercial.
Una “matrícula” para reconocer el telemarketing al instante
La propuesta parte de un objetivo claro: facilitar que el ciudadano decida si contesta o no. Hasta ahora, muchas campañas comerciales se han apoyado en numeración fija o móvil que no permite distinguir a simple vista quién llama y con qué intención. Con el prefijo 400, el enfoque cambia: se busca que el número “hable” antes de que el usuario descuelgue.
El rango 400 sería además bidireccional, lo que significa que no solo serviría para recibir llamadas, sino también para realizarlas. Y, según lo previsto, su coste no podría ser superior al de una llamada normal, evitando que se convierta en una numeración especial con recargos. En la práctica, el ciudadano podría devolver la llamada si lo desea —por ejemplo, para pedir información— sin pagar más de lo habitual.
La medida también tiene un efecto colateral evidente: cualquier persona que utilice filtros en el móvil, o incluso servicios de bloqueo más avanzados, podrá rechazar de forma masiva todas las llamadas que comiencen por 400 si así lo decide. Es un atajo técnico para un cansancio social que se ha ido acumulando durante años.
Atención al cliente, por otro carril: cortos, 800/900 o geográficos
La segunda resolución se centra en otro tipo de llamadas que suelen generar confusión: las que realizan las empresas para gestionar servicios ya contratados o contactar con clientes por cuestiones relacionadas con un contrato en curso. Aquí, el Gobierno plantea una norma distinta: esas comunicaciones de atención al cliente solo podrían efectuarse desde números cortos (como los clásicos de algunas operadoras), desde rangos gratuitos 800 y 900, o desde números geográficos.
El objetivo es separar de manera nítida dos mundos que hasta ahora se han mezclado con facilidad: la atención al cliente y la venta. Y, además, introducir un límite relevante: cuando una empresa llame desde esos números de atención al cliente, no podrá aprovechar la conversación para ofrecer productos o servicios. Es decir, si la llamada es para gestionar un contrato o resolver una incidencia, no debería convertirse en una oportunidad de telemarketing.
Bloqueos automáticos cuando el sistema esté en marcha
Más allá de la identificación, el plan introduce una idea que apunta directamente a los operadores: cuando la nueva numeración esté plenamente operativa, las compañías telefónicas bloquearán llamadas que identifiquen como comerciales o de atención al cliente si no están usando la numeración que corresponda.
Este punto es clave porque convierte la medida en algo más que un simple aviso visual. Si el telemarketing tiene un “carril obligatorio” (el 400), quienes intenten saltárselo se encontrarían con un muro técnico. Y lo mismo ocurriría con las llamadas de atención al cliente emitidas desde números no permitidos.
Aunque el calendario exacto dependerá del proceso normativo, el planteamiento contempla que el prefijo 400 entre en funcionamiento tras un periodo de adaptación desde su publicación oficial, con meses de margen para que empresas y operadores ajusten sus sistemas.
Enmarcado en una estrategia más amplia contra el fraude
El prefijo 400 no llega solo. Se integra en una ofensiva más amplia contra estafas telefónicas y por SMS que empezó a aplicarse en 2025, con restricciones de numeración y mecanismos de bloqueo. En el balance difundido por la administración, desde la puesta en marcha del plan los operadores han bloqueado 169,5 millones de llamadas y 10,4 millones de SMS con intención fraudulenta. Un volumen que dibuja la dimensión del problema: no se trata de casos aislados, sino de una industria del engaño que opera a gran escala.
En paralelo, la Ley de Servicios de Atención a la Clientela (SAC), aprobada en diciembre, sirve de paraguas legal a este movimiento. Entre otras cuestiones, la norma refuerza la separación entre números destinados a venta y números de atención al cliente, y endurece las reglas sobre el consentimiento del usuario: los permisos para recibir llamadas comerciales deberán renovarse periódicamente, y se prevé la nulidad de contratos cerrados mediante llamadas comerciales realizadas sin consentimiento previo.
Para el consumidor, el mensaje de fondo es que el telemarketing deja de moverse en un “territorio gris” y pasa a estar encajonado en una numeración específica, visible y rastreable. Para las empresas, supone adaptar sistemas, procesos y campañas. Y para los operadores, aplicar filtros y bloqueos de manera más contundente.
Un cambio que busca devolver control al usuario
La promesa del prefijo 400 es simple: devolverle al ciudadano una parte del control que parecía perdido. Porque el problema de las llamadas comerciales no es solo la incomodidad. Es el desgaste psicológico de la interrupción constante, la sensación de que cualquiera puede “colarse” en el bolsillo y la puerta abierta a estafas que se apoyan en la apariencia de normalidad.
Si el plan se implementa como está diseñado, el usuario tendrá una regla clara: 400, venta. Y una decisión rápida: atender, ignorar o bloquear. Puede que no sea la solución definitiva al ruido telefónico, pero sí un cambio que, al menos, aspira a ponerle nombre y apellido al telemarketing en la pantalla del móvil.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se reconocerá una llamada comercial con el nuevo sistema?
Se identificaría porque el número empezará por 400 y tendrá nueve dígitos, lo que permitirá distinguirla de llamadas normales desde numeración móvil o fija.
¿Se podrán bloquear todas las llamadas comerciales con solo filtrar el prefijo 400?
Sí. Precisamente uno de los objetivos es facilitar que el usuario pueda bloquear automáticamente todas las llamadas con ese prefijo si no desea recibir telemarketing.
¿Las empresas podrán llamar a clientes por temas de contrato desde un móvil?
La propuesta limita las llamadas de atención al cliente a números cortos, 800/900 o geográficos, por lo que se pretende evitar otros orígenes como numeración móvil.
¿Qué pasa si una empresa llama para vender desde un número que no empieza por 400?
Cuando el sistema esté plenamente operativo, la previsión es que esas llamadas puedan ser bloqueadas por los operadores si se consideran comerciales y no usan la numeración establecida.
vía: Revista Cloud
