Apple convierte a Gemini en el motor de su nueva Siri: el “kingmaker” de la IA mueve ficha y refuerza el negocio cloud de Google

Apple ha decidido que la siguiente etapa de Siri no puede depender únicamente de promesas internas y reorganizaciones. En un movimiento que marca un cambio de tono respecto a su histórica obsesión por el control extremo del stack, la compañía ha sellado una colaboración multianual con Google para que Gemini se convierta en la base de la próxima generación de Apple Foundation Models y ayude a impulsar futuras funciones de Apple Intelligence, incluida una Siri más personalizada.

En el sector, el acuerdo se interpreta como una señal doble. Por un lado, Apple admite implícitamente que el “salto” de Siri hacia capacidades modernas —contexto, razonamiento, acciones— requiere acelerar con un socio que ya opera modelos a escala. Por otro, Google refuerza su ambición de vender IA como infraestructura: no solo modelos, sino capacidad cloud, operación y economías de escala en plataformas con cientos de millones de usuarios.

Un contrato multianual y no exclusivo: pragmatismo en lugar de purismo

La declaración conjunta de Apple y Google habla de colaboración multianual, y medios como TechCrunch han añadido un matiz relevante: el acuerdo sería no exclusivo, lo que deja margen para que Apple mantenga una estrategia híbrida —múltiples proveedores y diferentes niveles de inferencia— según el tipo de consulta o el grado de sensibilidad del dato.

Este enfoque encaja con el patrón que Apple ha construido alrededor de Apple Intelligence: maximizar el procesamiento en el dispositivo cuando sea posible y, cuando haga falta “más músculo”, recurrir a su enfoque de Private Cloud Compute, un componente clave de su narrativa de privacidad. Reuters también subraya que Apple insiste en que el rediseño de Siri seguirá respetando sus estándares de privacidad, combinando dispositivo y computación cloud privada.

¿Cuánto dinero hay en juego? Los 5.000 millones que resumen el tamaño del pacto

A falta de cifras oficiales, el mercado ya está intentando poner precio al acuerdo. Financial Times citó una estimación de Gene Munster (Deepwater Asset Management) según la cual el contrato Gemini-Siri podría valer al menos 5.000 millones de dólares para Google, una cifra que sugiere una relación sostenida hasta aproximadamente 2030 si se reparte a lo largo de varios años.

Esa estimación convive con otra pieza de información previa: Bloomberg había informado en noviembre de 2025 de que Apple estaría cerca de pagar alrededor de 1.000 millones de dólares al año por licenciar un Gemini personalizado de 1,2 billones de parámetros, alojado en servidores privados de Apple para gestionar consultas complejas bajo un esquema de datos cifrados y sin estado (stateless) enfocado a preservar privacidad.

Lo importante aquí no es el número exacto —que ninguna de las compañías ha confirmado— sino lo que revela el orden de magnitud: para Apple, la IA deja de ser “feature” y pasa a convertirse en coste estructural de plataforma; para Google, es un contrato que alimenta su negocio cloud y posiciona a Gemini como motor invisible en uno de los mayores ecosistemas de consumo del planeta.

Siri se juega su reputación: de asistente “correcto” a agente útil

El gran trasfondo es Siri. Apple lleva años prometiendo una evolución hacia un asistente realmente capaz de comprender contexto y ejecutar tareas, pero los retrasos han erosionado expectativas. Reuters recordaba que Apple pospuso mejoras de Siri que se esperaban antes, moviéndolas a 2026.

Ahora, el listón es más concreto: una Siri más contextual, más proactiva y más útil en tareas que implican varios pasos. La cobertura de The Verge sobre el acuerdo describe la integración de Gemini como un giro estratégico para intentar lograr, por fin, una experiencia de asistente “de verdad inteligente”, sin renunciar al enfoque de privacidad con cómputo en dispositivo y cloud privada.

En la práctica, lo que Apple necesita no es solo “responder mejor”, sino actuar mejor: convertir peticiones en flujos dentro del ecosistema (apps, ajustes, servicios) sin que el usuario tenga que pilotar cada paso. Es, en esencia, el paso de un asistente conversacional a un asistente con capacidades agénticas, donde el valor ya no está en el texto generado sino en la ejecución.

Por qué Google gana más que dinero: distribución masiva y dependencia estratégica

Para Alphabet, este acuerdo es especialmente valioso por un motivo que trasciende el pago anual: distribución. Reuters señala que Google se beneficia del acceso al enorme parque de dispositivos activos de Apple (más de 2.000 millones), y encuadra el pacto como una victoria importante frente a la competencia en IA.

Aquí aparece la lectura “macro” del sector: el mercado de modelos tiende a la comoditización, pero los canales de distribución (sistemas operativos, hardware, ecosistemas de apps) mantienen el poder. Apple, en esa lógica, actúa como “kingmaker”: puede elegir qué modelos se convierten en parte de la experiencia diaria del usuario. Financial Times lo plantea como una estrategia para evitar la carrera de gasto en infraestructura y, al mismo tiempo, conservar el control del producto final: el usuario seguirá viendo “Siri”, aunque el razonamiento venga de Gemini.

Las incógnitas: dependencia, gobernanza y la evolución real del producto

El acuerdo abre preguntas inevitables para el medio plazo:

  • Dependencia tecnológica: si Gemini se convierte en el motor de las consultas complejas, la calidad, latencia y evolución del modelo impactarán indirectamente en la percepción del usuario sobre Apple.
  • Gobernanza y privacidad: Apple insiste en su marco de privacidad, pero el equilibrio entre experiencia y control (datos, trazabilidad, auditoría) será observado con lupa.
  • Estrategia multiproveedor: si el pacto es no exclusivo, Apple podría modular cargas entre modelos internos y externos, optimizando coste, rendimiento o cumplimiento según el caso.

Aun así, el mensaje ya es inequívoco: Apple está priorizando resultado y time-to-market en IA, incluso si eso significa apoyarse en un rival histórico dentro del “cerebro” de Siri.


Preguntas frecuentes

¿Qué significa que el acuerdo Apple–Google sea “multianual” y “no exclusivo”?
Multianual implica una relación sostenida en el tiempo (varios años). No exclusivo sugiere que Apple podría combinar Gemini con otros proveedores o con modelos propios según funciones y escenarios.

¿Cuánto podría pagar Apple a Google por usar Gemini en Siri?
No hay cifras oficiales. Se han publicado estimaciones: Financial Times cita a Gene Munster (Deepwater) con un valor de al menos 5.000 millones de dólares para Google, y Bloomberg informó previamente de alrededor de 1.000 millones anuales por licenciar un Gemini personalizado.

¿Qué mejoras se esperan en la nueva Siri impulsada por Gemini?
Apple y Google apuntan a una Siri más personalizada dentro de Apple Intelligence. La expectativa del mercado se centra en mejor comprensión de contexto y respuestas más capaces, con ejecución combinada entre dispositivo y cloud privada.

¿Por qué este acuerdo es estratégico para Google más allá del dinero?
Porque coloca a Gemini dentro del ecosistema Apple, uno de los mayores canales de distribución del mundo, reforzando a Google como proveedor de IA y cloud para plataformas de consumo masivo.

vía: Siri usará Gemini

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